Descubrir por qué lloran los bebés es una tarea un poco difícil para los papás, especialmente para los primerizos. Con un poco de ayuda y paciencia acabarán diferenciando cada tipo de llanto y podrán calmarle en todos los casos.

Los bebés lloran y cuanto más pequeños, con más frecuencia. Al principio es su única forma de comunicarse así que cada vez que necesitan algo o no se sienten cómodos reclamarán la atención de los padres mediante el llanto. Un bebé no siempre llora por la misma razón ni con la misma intensidad, así que será tarea de los papás distinguir qué le ocurre en cada momento para poder satisfacer sus necesidades.

En contra de lo que dicen algunas personas, que un bebé de pocos meses llore mucho no implica que sea peor que uno que llore menos, así que no es buena idea dejarle llorando porque podría sentirse abandonado o más molesto. El llanto es la forma que tienen de expresar lo que sienten así que no podemos ignorarles ni tratar de que no lo hagan. Cada niño tiene su temperamento y reclamará más o menos la atención paterna.

Causas del llanto de los bebés

  • Hambre: La principal causa de llanto es el hambre. Es fácil saber si es por esto calculando el tiempo de la última toma. Si sigue llorando después de darle de comer, posiblemente tenga más hambre.
  • Incomodidad: Es otra causa muy común. Cuando el bebé se siente incómodo porque tiene el pañal sucio reclamará la atención de los padres para que le cambien. También puede llorar porque le molesta alguna etiqueta o porque la ropa le resulta incómoda…
  • Tiene frío o calor: Si el pequeño se siente incómodo también buscará ayuda. Si vemos que se ha destapado, le tapamos o si hace mucho calor y está muy abrigado, le quitamos algo de ropa. Se calmará cuando se sienta más a gusto.
  • Cólicos o gases: Son llantos muy prolongados (más de tres horas, varios días seguidos) que suelen empezar después de comer y, además, el bebé hará muchos movimientos para intentar aliviarse. Para ayudarle podemos masajearle la barriguita en la dirección de las agujas del reloj o dar un pequeño paseo mientras le sujetamos boca abajo y le damos suaves palmaditas en la espalda. Quizás necesite eructar para aliviar sus gases.
  • Está malito o le duele algo: Si le duelen los oídos, le molestan las encías por la dentición o tiene irritado el culito llorará de manera muy intensa a intervalos. Si no descubrimos la causa de su molestia, hay que acudir al pediatra para que le haga un reconocimiento.
  • Tiene miedo o se siente inseguro: Si está mucho rato solo, se produce algún ruido repentino o cambia la temperatura de manera brusca, posiblemente tendrá miedo y reclamará la atención de los papás para que le den seguridad. Se calmará cuando le cojan en brazos y se sienta protegido.
  • Aburrimiento: Muchas veces lloran porque quieren compañía. Podemos acudir a su lado y estar un ratito con él, a veces simplemente con ponernos a su lado y que nos vea se calmará, luego podemos darle algún juguete que le guste para que se entretenga él solito. Pasado el primer mes puede estar incorporado en una hamaquita para que pueda observarnos mejor, así aunque no le cojamos en brazos, sabrá que estamos cerca.
  • Sueño: Si está muy cansado, probablemente lloriqueará (de manera poco intensa) porque quiere irse a dormir.