Sin duda, el agua y la leche son las bebidas más adecuadas para todos los niños. Tras ellas, los zumos naturales pueden tener cabida en su alimentación. Los líquidos procesados e industriales no son en absoluto recomendables para el niño –sobre todo, si su percentil de masa corporal está por encima de 75–. Toma nota sobre las mejores y peores bebidas para tu hijo.

Agua, leche semidesnatada y zumos naturales –por ese orden– son las mejores bebidas que puedes ofrecer a tu hijo. Algunas infusiones, en momentos puntuales, son también beneficiosas para él/ella –solo para paliar algún problemilla de salud, como el estreñimiento, pesadez de estómago, dolor de tripa...–. ¿A evitar? Los zumos industriales azucarados, las bebidas carbonatadas, las deportivas y cualquier líquido con excitantes.

Antes del año: Si tu peque está tomando leche materna, hasta los seis meses, no necesita ningún líquido más. A partir de esa edad –y de la introducción de alimentos– puedes ofrecerle agua aunque, si sigue mamando, también puede tomar pecho cuando tenga sed. En cuanto introduzcas las frutas, prueba a darle zumo de las que ya sabes que  le sientan bien; pero, ojo, siempre natural, recién hecho; y ten en cuenta que el zumo no puede sustituir la toma de fruta.

Entre 1 y 2 años: A partir del año tu hijo necesita 1,3 litros de líquido al día. Puede que ya hayas introducido la leche de vaca, aunque también puedes optar por seguir con fórmulas de continuación o fórmulas de crecimiento hasta los dos o tres años. Respecto al agua, seguramente has visto que existen algunas con sabores o vitaminas; cuidado, porque pueden estar edulcoradas o incluso contener azúcar. Si no es realmente necesario, porque tu hijo tolera bien el agua pura, no se las des.