De sabor desagradable para muchas personas, lo cierto es que las coles de Bruselas contienen gran cantidad de vitaminas y minerales que la convierten en una verdura muy beneficiosa para el organismo, por lo que se recomienda su uso habitual. Para suavizar su marcado sabor y aroma existen diversas maneras de cocinarla.

Las coles de Bruselas pertenecen a la familia de las Crucíferas, al género Brassica. Son coles de pequeño tamaño (unos 2,5-4 cm de diámetro). Su nombre científico es Brassica oleracea var. Gemmifera y es una variedad de la Brassica oleracea. Aparece por primera vez en el siglo XIX en la zona de Bruselas, de ahí su nombre popular. Actualmente se cultiva también en otros países de Europa, aunque raramente fuera de este continente.

Existen numerosas variedades de coles de Bruselas según su tamaño, color y época de recolección. Se caracteriza por su fuerte sabor y olor al cocerla, lo que hace que sea desagradable para muchas personas, especialmente los niños.

Sin embargo, es importante incluir coles de Bruselas en nuestra alimentación ya que contienen muchos nutrientes beneficiosos para nuestro organismo:

  • Son una gran fuente de vitamina C y folatos. También, aunque en menor proporción, de betacaroteno y otras vitaminas del grupo B.
  • Entre los minerales destaca el potasio, el fosforo, el hierro, el yodo, el calcio, el magnesio y el sodio.
  • También tiene, un porcentaje elevado de fibra.
  • Aportan más calorías que otras verduras por su alto contenido en hidratos de carbono y proteínas de bajo valor biológico.
  • Alto contenido en sales minerales y agua.

Gracias a todos estos nutrientes, se considera que las coles de Bruselas aportan compuestos que en las cantidades adecuadas aportan propiedades antioxidantes, inmunológicas, diuréticas, regulan la función intestinal, combaten la anemia, etc. Se recomienda su consumo en mujeres embarazadas gracias a su alto contenido en folatos, que favorece el correcto desarrollo neuronal del feto.

En personas con problemas digestivos, su alto contenido en fibra y los compuestos derivados del azufre (que le dan ese característico olor y sabor) pueden provocar flatulencias tras su ingestión. Tomar una infusión digestiva después de comer coles de Bruselas puede combatir los gases en estos casos.