Algunos niños son alimentados exclusivamente con leche materna durante sus primeros meses de vida, mientras que otros la combinan con leches de inicio o únicamente se alimentan de estas últimas. Un porcentaje importante de niños de corta edad son alimentados con fórmulas junior o de crecimiento antes de iniciar el consumo de leche de vaca, otros no. Pero si hay un tipo de leche infantil que consumen la mayor parte de los lactantes, ese es el de las leches de continuación, también llamadas leches 2.

Hasta los 6 meses de edad la OMS aconseja que la alimentación de los bebés se base en la lactancia materna exclusiva siempre que sea posible, ya que la leche materna es el mejor alimento para los niños de estas edades.

A partir de esa edad, y coincidiendo con el inicio de la diversificación alimentaria, el porcentaje de mamás que dan el pecho se reduce considerablemente, y se incrementa de forma significativa la utilización de las leches de continuación.

Las leches de continuación (llamadas coloquialmente leches 2) son las destinadas a la alimentación de los lactantes que ya han iniciado la alimentación complementaria, momento en el que se incluyen nuevas fuentes de nutrientes en la alimentación del bebé aunque las leches infantiles siguen siendo una parte muy importante de la dieta diaria.

El paso de la leche materna a las leches infantiles no siempre resulta sencillo, sobretodo en el caso de los bebés que pasan de la lactancia al pecho a la leche de continuación. Por esta razón, es aconsejable que el paso entre un tipo de lactancia y otro no se realice de golpe, sino que haya un periodo de transición en el que paulatinamente se vayan sustituyendo tomas de leche materna por biberones de leche de continuación, dejando que el bebé se vaya acostumbrando a su nuevo tipo de alimentación.

En el caso de los lactantes sin necesidades especiales (que son la mayoría), la mejor leche de continuación será la que más se parezca a la leche materna y que incluya en su composición los nutrientes presentes en la misma que favorecen el óptimo desarrollo del bebé.

En general, presentan un mayor aporte de proteínas, de energía y de algunas vitaminas y minerales, y una concentración de hierro más elevada, para adaptarse a los nuevos requerimientos del bebé que ha aumentado considerablemente su peso y su talla desde el momento del nacimiento.

En lo que respecta a los nutrientes presentes en la leche de mujer relacionados con el desarrollo y maduración, es importante que las leches de continuación incluyan nutrientes que en la misma se relacionan con la maduración de la defensas naturales (sistema inmune) como son los nucleótidos, inmunoglobulinas, lactoferrina de la leche materna, el desarrollo visual (Ácidos Grasos Omega-3 y Omega-6) y cerebral, la maduración del sistema digestivo, una flora intestinal saludable (gracias al aporte de Fructooligosacáridos, Bifidobacterias y Lactobacilos)…

En el caso de Laboratorios Ordesa, nuestra leche de continuación de composición más avanzada fruto de la amplia experiencia de Laboratorios Ordesa en la investigación nutricional y la innovación constante de sus productos es Blemil plus 2 Optimum.