Esta infección de la garganta constituye una enfermedad muy común en los niños. Especialmente en los meses más fríos. 

La laringitis es una inflamación e irritación de la laringe ocasionada, en la mayoría de casos, por virus que afectan a esta parte superior de las vías respiratorias. También puede verse causada por una infección bacteriana, alergia, neumonía…

Se trata de una afección que ocasiona molestias en la zona superior de la garganta. Uno de sus síntomas más característicos, de hecho, es la ronquera o afonía, ya que las cuerdas vocales se encuentran en el interior de la laringe y una de las principales funciones de este órgano es la producción de la voz. Otros síntomas son una tos seca y metálica, dificultad respiratoria (es común el estridor, o ruido en la respiración) y, en ocasiones, fiebre ligera que raramente supera los 39-40º.

Aunque es común hasta los 6 años, es especialmente prevalente entre los 3-6 meses y 3 años, con el pico en los dos años. Se trata de una enfermedad fácilmente diagnosticable y suele tener una duración de alrededor de una semana cuando es tratada adecuadamente.

Según comenta la Sociedad Española de Urgencia de Pediatría, de manera general, las laringitis suelen ser leves y benignas. En muchos casos, no necesitan tratamiento antibiótico pues como hemos comentado la causa suele ser vírica. 

¿Qué podemos hacer los padres si nuestro hijo tiene laringitis?

Procurar que el ambiente no esté muy seco, por ejemplo mediante humidificadores es muy recomendable ya que los síntomas mejoran. 

Ofrecer líquidos, sea agua, zumos...para que el niño se mantenga bien hidratado y no forzarle a comer ya que muy probablemente se encuentre inapetente. 

Y sobre todo, antes de emplear un jarabe, supositorio o antitérmico, consultar siempre con el pediatra.