Desde el año 2009, el Grupo de Trabajo sobre Prevención en la Infancia y Adolescencia (Previnfad) de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primariay el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría recomiendan como suplemento, la  vitamina D en la alimentación de los recién nacidos y lactantes pequeños en situación de riesgo de sufrir una deficiencia de este compuesto.

Entre otros, recomiendan como suplemento a los recién nacidos prematuros o de bajo peso al nacer, nacidos de partos múltiples, los que están siendo alimentados con lactancia materna exclusiva, los menores de 1 año que consumen menos de 1 litro de leches infantiles al día, y todos aquellos bebés en los que se sospeche que puede haber una síntesis reducida de vitamina D por baja exposición solar, uso de filtros solares altos…

La principal función de la vitamina D es la de favorecer la absorción de calcio a nivel intestinal, favoreciendo una correcta mineralización de los huesos y piezas dentales.

Un adecuado aporte de vitamina D es especialmente importante en dos periodos considerados críticos en la obtención del pico de masa ósea (máxima mineralización del hueso): la etapa infantil (0-3 años) y la adolescencia.

Actualmente, muchos expertos coinciden en que la prevención de aparición de osteoporosis en el adulto debe comenzar desde la infancia pues las deficiencias de vitamina D durante largos periodos de tiempo, pueden afectar al crecimiento de los niños y favorecer la aparición de fracturas óseas en los adultos.

Los seres humanos obtenemos la vitamina D a través de su síntesis en la piel o la alimentación. Como media, la radiación solar aporta el 90% del total. Pese a que sólo el 10% de vitamina D proviene de la alimentación, se considera que el suplemento alimentario es la medida más adecuada para aproximarse a los requerimientos diarios de este compuesto, evitando déficit o carencias.

En el caso de los bebés, sus reservas de vitamina D dependen directamente de las de su madre. Además, hay que tener en cuenta que la concentración de vitamina D en la leche materna no es muy elevada, y presenta variaciones importantes dependiendo de los depósitos maternos durante el embarazo, la alimentación de la madre lactante y su exposición.

El principal inconveniente para incluir los alimentos ricos en vitamina D en la dieta de los lactantes y los niños de corta edad es que la mayoría de los mismos (pescado, vísceras, huevo…) son de los últimos en introducirse en la dieta del lactante durante la diversificación alimentaria debido a su potencial alérgico.

Por esta razón, en los casos en los que se quiera aumentar el aporte de vitamina D a los lactantes y niños de corta edad, la forma más práctica y sencilla es la utilización de complementos que la contengan en su composición, como es el caso de Vitamin D, de Laboratorios Ordesa.

Consulta con tu pediatra. En tu próxima visita, pídele consejo sobre la posibilidad de complementar la dieta de tu hijo con vitamina D.