El niño, nace con una gran inmadurez de diferentes órganos y tejidos, entre ellos el sistema renal, lo que le impide procesar cantidades altas de sal (y por tanto de sodio). Por esta razón, se recomienda no añadir NADA de sal a las comidas durante el primer año de vida. Para los más pequeños es suficiente con la que aportan los alimentos de forma natural en su composición.

Al principio, al tomar solo leche materna o leches de inicio, no existe el problema pero a partir, sobretodo, de los 6 meses y con la alimentación complementaria llegan las papillas, los purés etc.  y con ello el peligro de añadir “un poquito” de sal para hacerlos más sabrosos.

Las madres tienen la “buena costumbre” de probarlo todo antes de dárselo al bebé y esto es bueno…..pero deben tener en cuenta que no es para ellas el alimento, sino para el bebé y que todavía ni las necesidades, ni las capacidades, ni los gustos del bebé son los mismos que los de ella.

En cierta ocasión, y hablando de este tema, me comentaba la madre de un bebé de unos 6-7 meses:  ¿Pero tú sabes lo malo que está un puré sin aunque sea una “mijita” de sal? Pues claro que yo lo sé y tú también, pero el niño no. No se lo enseñes… (posiblemente a ti te parecerán muy sosas, pero al bebé no).

Además en el caso de la sal, el salado es un gusto adquirido, es decir que de entrada no suele gustar a los lactantes (tienen preferencia más por lo dulce) pero si empezamos a salar sus comidas, se irá acostumbrando a las comidas saladas y terminará asimilando el gusto por las mismas.

También debemos comentar que la sal (sodio) es necesaria para el organismo, pero en pequeñas cantidades y los alimentos que irá tomando durante ese primer año ya llevan la suficiente cantidad sin necesidad de añadir más

¿Y por qué es malo  el exceso de sal para los bebés y cuáles son sus posibles consecuencias?

En primer lugar porque el riñón está todavía inmaduro y le costará eliminar ese exceso de sal. Deshacerse de ella será una sobrecarga para sus riñones, entre otras cosas.

Y en segundo lugar puede que tenga repercusiones en su estado de salud en etapas posteriores de la vida. Unos buenos hábitos de alimentación sin acostumbrarles a la sal, les ayudará a una mejor salud de sus arterias y a prevenir complicaciones como cuadros de hipertensión, osteoporosis, aumento del colesterol………cuando sean adultos.

Recuerda que una dieta sin sal añadida durante el primer año y en general baja en sal durante la infancia, además de ser más sano para el bebé, es una buena garantía para una mejor calidad de vida en el adulto.