La música es uno de los métodos más efectivos de estimulación del bebé cuando aún se encuentra dentro del útero, además de ser siempre positiva para la madre.

 

De acuerdo a varias investigaciones, la música prenatal ayuda a una buena evolución y desarrollo cerebral del feto. Con unos 10 minutos de música, dos veces al día a partir de la semana 20, se puede conseguir estimular al bebé.


Alrededor de los 4 meses, el bebé empieza a percibir estímulos sonoros. Así, la música es una buena y tranquilizante manera de acostumbrarle a esas nuevas sensaciones que percibe. De hecho, algunos estudios establecen que la música (o el ritmo) que se le puso al bebé cuando estaba aún dentro del útero puede ser reconocida por él después de haber nacido y ayudarle a dormir o a alegrarse.


Diversos estudios establecen que el feto reacciona a tonos musicales puros y música armoniosa incluso cuando es ambiental, sin tener por qué ser directamente puesta sobre el abdomen. Lo ideal es que la música sea relajante, no tiene por qué ser clásica, aunque está demostrado que los sonidos agudos del violín son unos de los que más reacciones provocan en los bebés.


Otra opción, que también puede ser muy positiva para ti a medida que se acerca el parto, es cantarle tú misma. Aumentará tu capacidad pulmonar, te relajará y ayudará a fortalecer el vínculo entre el bebé y tú. Además, una vez que haya nacido tu hijo, puedes seguir cantándole esas canciones que le serán familiares y le calmarán.


Con todo, debes tener cuidado con el volumen. El líquido amniótico que envuelve a tu bebé puede ampliar los sonidos, así que usa un volumen bajo para evitar estresar a tu bebé y conseguir el efecto contrario al que quieres.