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¿La mamitis es real?

¿La mamitis es real?

El vínculo afectivo que se crea entre una madre y su bebé es muy fuerte, sobre todo en el primer año de vida ya que la madre es la que le suele cuidar más tiempo, le da el pecho, etc. Por eso, es habitual que, entre los 8 meses y los 3 años, el bebé llore y se ponga nervioso si le separan de su madre y recurra a ella si le pasa algo. Es lo que se conoce como “mamitis” pero, realmente, no es algo malo que haya que controlar.

Durante los primeros meses de vida todo el mundo del bebé gira alrededor de su mamá. Es ella la que más tiempo pasa con él (al menos durante la baja de maternidad), le da el pecho, le consuela por las noches, etc. Por eso, cuando en torno a los 8 meses se da cuenta de que su mamá no forma parte de él y se puede alejar y dejarle por un tiempo con otras personas, surge la “angustia de la separación”, que provoca que el bebé llore y no quiera separarse de su madre cada vez que esta tiene que irse.

Esta etapa da lugar a la mamitis: el pequeño solo quiere estar con su mami, depende de ella, la busca y la necesita cuando le pasa algo. Quiere mucho a su padre, pero recurre más a la madre. Para mucha gente esto significa que está consentido o enmadrado y aconsejan a la madre qué hacer para romper esta dependencia. Pero realmente esta etapa es una fase normal en el desarrollo de un niño y no hay que acabar con ella. Es lo que hacen todos los niños que tienen una relación de apego seguro con su madre: se ponen nerviosos y lloran al verla marchar, pero se les pasa enseguida y se quedan contentos.

Otra cosa es cuando son incapaces de estar sin ella y se pasan el rato llorando. En estos casos la relación sí es demasiado dependiente y se debe tratar. Pero si se trata de apego seguro, no hay nada que arreglar o cambiar ya que todos los expertos coinciden en que es el tipo de relación que ayuda a que un niño se desarrolle sin carencias afectivas y seguro de sí mismo.

Por lo tanto, no hagas caso de los que te dicen que tu hijo tiene mamitis y le tienes que educar bien. Puede que sea cierto que pasa por esta etapa de mayor dependencia hacia ti, pero es algo normal que se irá pasando a medida que el pequeño madure y se vuelva más independiente.

 

 

 

Fuente:

- Álava, Silvia (2015), Queremos que crezcan felices, Madrid, Actitud de Comunicación.

- Mamen, Maggie (2007), Niños mimados; cómo evitar que se conviertan en tiranos, Madrid. Ed. Paidós.

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