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La importancia del yodo

La importancia del yodo

El yodo es un mineral imprescindible para nuestro cuerpo. Se encuentra en gran parte en la glándula tiroides, siendo un constituyente esencial de las hormonas tiroideas, unas hormonas que regulan la temperatura corporal, el metabolismo energético, el crecimiento, la función muscular y nerviosa. Sus necesidades varían en las distintas etapas de la vida siendo muy importante durante el embarazo y la lactancia.

Los alimentos más ricos en yodo son los de origen marino: pescados, mariscos y algas. Un motivo más para tener una buena ingesta de pescado y acostumbrar a los niños desde pequeños a que el pescado esté presente en su alimentación habitual. En verduras, carnes y huevos, el contenido de yodo es variable y depende del tipo de suelo, el abono utilizado y las técnicas de manipulación de los alimentos.

El consumo de sal yodada (sal de cocina con yodo agregado) supone también una fuente importante de este mineral y su uso está recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la preparación de las comidas.

La deficiencia de yodo ocasiona una reducción de la síntesis de hormonas tiroideas, afectando al metabolismo de todas las células del organismo. La falta de yodo durante un tiempo prolongado conduce a una hipertrofia de la glándula tiroides conocida como bocio y durante el embarazo puede alterar el desarrollo fetal provocando en las situaciones más extremas un retraso importante en el desarrollo físico y mental.

En exceso tampoco es bueno, ya que puede provocar hipertiroidismo, ansiedad y también bocio.

Las necesidades de yodo varían a lo largo de la vida pero cuando realmente son más importantes es durante el embarazo y período de lactancia, tratándose de un elemento imprescindible sobre todo durante la primera etapa del embarazo. Por este motivo, la OMS recomienda una ingesta diaria de 250 µg de yodo durante el embarazo.

La mejor manera de obtener los requerimientos diarios de vitaminas y minerales es consumir una dieta sana, variada y equilibrada. Y para tener un buen aporte de yodo ya sabéis, a comer pescado, marisco y algas.

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