La adolescencia es un periodo de la vida que se inicia con la pubertad y finaliza hacia los 20 años. Es una etapa de importantes cambios físicos, mentales, sexuales y psicosociales.

Una característica muy importante es el gran aumento de la velocidad de crecimiento y el alcance del pico máximo de masa ósea. Debido a sus  características, esta fase de la vida requiere una alimentación específica y el que se siga o no una alimentación adecuada durante este periodo marcará en gran medida la salud del individuo en la edad adulta.

El adolescente adquirirá en esta fase el 50% del peso definitivo así como el 25 % de la talla adulta y el 50% de la masa esquelética.

En los chicos veremos un gran aumento de la masa magra a diferencia de las chicas que acumularan masa grasa.

Es un momento de especial riesgo nutricional debido al aumento de la demanda energética, tienen más hambre que nunca, junto a los cambios de estilo de vida, más independencia más influencia de los compañeros que de la familia, comida fuera de casa, cambios de horarios…

En cuanto a las necesidades energéticas hablamos de unas 2200 kcal/día en las chicas y de 2500-300 kcal en los chicos.

Concretando en los distintos alimentos y como repartirlos durante una semana:

–        Pescados y mariscos : 3-4 raciones/semana

–        Carnes magras: 3-4 raciones/semana

–        Huevos: 3-4 raciones/semana

–        Legumbres: 2-4 raciones/semana

–        Frutos secos: 3-7 raciones/semana

–        Leche, yogur, queso: 2-4 raciones/día

–        Aceite de oliva: 3-6 raciones/día

–        Verduras y hortalizas: ≥ 2 raciones/día

–        Frutas: ≥ 3 raciones/día

–        Pan, cereales, cereales integrales, arroz, pasta, patatas: 4-6 raciones/día

–        Agua: 4-8 raciones día

A su vez es muy importante reducir el consumo de una serie de alimentos por otra parte muy deseados en esta franja de edad. Quizás el consejo seria limitarlas en el tiempo ya que las prohibiciones en esta etapa de la vida pueden producir efecto rebote.

–        Grasas como la mantequilla y la margarina

–        Dulces, bollería, caramelos, pasteles, chucherías

–        Comidas preparadas y aperitivos de bolsa con abundante contenido en  sal y grasa

–         Bebidas refrescantes, helados

–         Carnes grasas, embutidos

–        Vino, cerveza y otras bebidas alcohólicas

 

 

Dra. Mònica Peitx i Triay
Pediatría y Endocrinología Pediátrica
Coordinadora Área Pediátrica
CP Endocrinología y Nutrición