Los bebés que nacen antes de la semana 37 son considerados prematuros y, sobre todo en sus primeros años de vida, hay que tener en cuenta la edad corregida en lugar de la edad cronológica a la hora de valorar su desarrollo y crecimiento, también en lo que se refiere a la introducción de la alimentación sólida en su dieta. Los bebés que nacen antes de la semana 37 son bebés prematuros ya que nacen antes de tiempo, es decir, de que su desarrollo se haya completado. Según la semana de gestación en la que nazcan tendrán más o menos complicaciones y será o no necesario que estén algunas semanas en la incubadora ya que no es lo mismo nacer con 29 semanas de gestación que con 35.

Todos los bebés prematuros requieren unos cuidados especiales encaminados a asegurar su correcto desarrollo. Por supuesto, estos cuidados también difieren de acuerdo a la semana en la que nazcan. Por eso, hay que tener en cuenta la edad corregida del bebé a la hora de valorar su desarrollo, pero también a la hora de introducir la alimentación complementaria, ya que su aparato digestivo necesita esas semanas de más para poder asimilar los nuevos nutrientes.

Y, ¿qué es la edad corregida? Es la edad que el niño tendría si hubiera nacido el día que cumpliera las 40 semanas de vida. Es decir, si el niño ha nacido en la semana 28, a su edad cronológica hay que quitarle 12 semanas para obtener la edad corregida. Por lo tanto si tiene 16 semanas de vida y se le quitan 12, tiene 1 mes de edad corregida. La edad se corrige para valorar el peso, la talla, el perímetro cefálico, el cociente de desarrollo, las adquisiciones motoras… hasta los 2 años.

También los alimentos sólidos se deben introducir a los 6 meses de edad corregida, a no ser que el pediatra valore que es necesario hacerlo antes. De este modo, nos aseguramos de que el aparato digestivo haya madurado lo suficiente para que pueda asimilar los nuevos alimentos. Por lo demás la introducción se hará igual que en un bebé nacido a término: primero las frutas y cereales sin gluten, después las verduras y carnes blancas, etc. Un punto a tener en cuenta en los bebés prematuros es que pueden tener mayor déficit de ciertas vitaminas y minerales, entre ellos la vitamina D o el hierro.

De hecho, es más habitual que en los lactantes nacidos a término presentar déficits de hierro, por esta razón es importante incluir alimentos con una cantidad elevada de hierro en su composición en cuanto sea posible, y, si el pediatra lo ve necesario, darle suplementos de este mineral. Lo mismo ocurre con la vitamina D, por lo que es habitual que los lactantes prematuros tomen suplementos de esta vitamina durante el primer año de vida.