Entre los 6 y los 12 meses los bebés avanzan mucho en su desarrollo, tanto en el aspecto físico como en el neurológico. Te enseñamos qué juegos son los mejores para estimularle en estos meses.

En torno a los 8 meses los bebés comienzan a gatear, capacidad que hay que explotar al máximo ya que le permite empezar a explorar el mundo por sí mismo. Está demostrado que el gateo es enormemente beneficioso para el desarrollo de los niños a todos los niveles. Luego ya, hacia el año, comenzarán a dar sus primeros pasitos.

También su memoria es mayor, por lo que es capaz de acordarse de juegos que le hayas mostrado antes.

Asimismo, su motricidad fina se vuelve mucho más detallista y ya puede sacar y meter objetos de una caja, apilar bloques, coger cosas pequeñas, etc.

 

Algunos juegos recomendables para esta edad son:

• El “cucú-tras”, tapando y destapando objetos y personas.

• El columpio, acercándole y alejándole objetos y personas.

• Juegos musicales, ya que el período álgido de sensibilidad musical es alrededor de los ocho meses.

• Cuentos coloridos y textos muy sencillos.

 

Además, puedes probar con estos divertidos juegos para fomentar sus destrezas:

• El flotador. Ponle un flotador redondo a tu bebé, metiéndoselo por las piernas, de forma que se le quede a la altura de la barriguita. Una vez colocado, tienes que, sujetando el flotador desde arriba, ponerle a gatas y elevar su tripa. Guíale en su marcha poniéndote de pie detrás de él. Si colocas un juguete que le guste delante, le estimularás.

Este juego sirve para fomentar el gateo.

¡Arre caballito! Siéntate en una silla con las piernas cruzadas y coloca a tu bebé en el pie que queda colgando, sujetándole con las dos manos. Sube y baja la pierna despacito, a la vez que dices “¡Arre, caballito!”. Verás cómo se ríe.

Trabaja el sistema vestibular, fomenta el ritmo y el equilibrio.

 

La bandeja de harina. Pon en el suelo una bandeja con bastante harina de maíz. Coloca al niño, boca abajo, con medio cuerpo dentro para que pueda experimentar con el tacto de la harina. Lo mejor es que le dejes solo con el pañal para que experimente con todo el cuerpo.

Fomenta el movimiento de las manos y dedos. Desarrolla la inteligencia.

Espejito, espejito. Dale a tu niño un pequeño espejo irrompible. Cuando encuentre su cara reflejada en él, abrirá los ojos sorprendido. Cuando veas que ha encontrado su cara, puedes mover suavemente el espejo de un lado para otro para que lo siga con su mirada mientras sonríe y produce ruiditos con las manos y piernas.

Los objetivos de este juego son despertar la curiosidad del bebé, fomentar sus ganas de aprender, desarrollar la utilización de las dos manos y el seguimiento visual.

La búsqueda de los juguetes. Siéntate enfrente de él y tapa uno de sus juguetes con un pañuelo, dejando que quede una parte fuera para que lo vea. Pregúntale dónde está. Verás cómo intenta destaparlo y cogerlo. Después, prueba otra vez tapándolo del todo. Si lo descubre, dale la enhorabuena. Si no, vuelve al paso anterior hasta que lo consiga.

Refuerza la curiosidad del pequeño y desarrolla su inteligencia.

La tercera dimensión: Haz en la tapa de una caja de cartón varios agujeros e introduce dentro varios juguetes. Dale la caja al niño para que pueda explorar con sus deditos por los agujeros, descubriendo así el espacio.

Ayuda a descubrir la tercera dimensión.

• Las pulseras de mamá. Con el bebé tumbado boca arriba, ofrécele unas anillas o pulseras. Tira de sus manitas para que se incorpore hasta la posición de sentado, dejando que sea él el que realice el esfuerzo. Si se quiere poner de pie, déjale, pero solo unos segundos, y después le vuelves a sentar.

Incorpórale solo si tiene interés en hacerlo, no le fuerces. Tienes que respetar su ritmo. Si se pone de puntillas, no está preparado. Tiene que apoyar la planta del pie. Es un juego pensado a partir de 8 meses.

Sirve para fortalecer los músculos abdominales, los brazos y las piernas.

 

Fuente: Fodor, Elizabeth; Morán, Montserrat (2008), Todo un mundo por descubrir, Madrid, Ed. Pirámide.