La higiene íntima siempre es muy importante para evitar infecciones, pero en estos meses se vuelve fundamental ya que el aparato genital sufre diversos cambios fisiológicos, variaciones en la flora vaginal, etc.

Durante el embarazo se producen cambios en el ecosistema vaginal, además de variaciones en la fisiología del propio aparato reproductor, lo que puede aumentar las posibilidades de contraer infecciones (cistitis, vaginitis, etc.)

Además, existen otras situaciones que pueden alterar el equilibrio del ecosistema vaginal: la toma de antibióticos, el estrés, el uso de ropa muy ajustada y no transpirable, una higiene íntima inadecuada, etc.

Al verse alterado el ecosistema, se favorece la colonización de la zona por bacterias, lo que incrementa las posibilidades de contraer una infección, que si bien no tiene que tener consecuencias graves para el embarazo, debe ser tratado lo antes posible para evitar complicaciones.

Sin embargo, lo mejor siempre es la prevención, por eso te recomendamos que sigas estos consejos:

- Límpiate siempre desde la vulva hacia el ano para evitar que las bacterias del ano entren en la vagina.

- Usa productos especiales para limpiarte que respeten el pH específico de esta zona y la flora vaginal, rica en  lactobacilus.

- No uses ropa interior muy ajustada, y que sea de fibras naturales.

- Es normal que la cantidad de flujo en estos meses sea mayor. Puedes usar salvaslips pero debes cambiarlos muy a menudo para evitar humedad en la zona.

- Lávate antes y después de mantener relaciones sexuales.

- Los labios de la vulva tienen que separarse para facilitar la limpieza de los pliegues.

- Es mejor no usar esponjas ya que son una fuente de gérmenes o, si lo haces, cambiarla muy a menudo.

- No son recomendables las duchas vaginales ni los desodorantes íntimos.