Hemos querido dedicar un post especial para hablar de la hidratación cuando se practica deporte por su importancia en la etapa infantil. Los niños se deshidratan más fácilmente que los adultos, sobre todo si están realizando alguna actividad física como el deporte, aunque sea de baja intensidad.

La deshidratación, aparte de ser peligrosa para la salud, en el campo del deporte disminuye la fuerza muscular y la capacidad del trabajo físico lo que se traduce en un menor rendimiento.

Los niños son más sensibles al calor y se adaptan peor a los cambios de temperatura y humedad ambiental. Por eso, debemos evitar la práctica de deporte cuando la temperatura es muy elevada, ya que aumenta más el riesgo de deshidratación, calambres, agotamiento y golpes de calor.

El niño posee una mayor proporción de agua corporal que el adulto en relación al peso y además presenta mayor superficie corporal. Este hecho conlleva mayores pérdidas no sólo de agua sino de solutos por sudoración, pues el sudor contiene sales minerales como el potasio, el sodio y el cloro. A esto hay que sumar su menor sensación de sed que un adulto, situación de riesgo para que aparezca deshidratación.

Por eso, beber sólo agua no es lo más ideal para recuperar de manera óptima nuestro estado de hidratación ya que debemos aportar al organismo las sales minerales y glucosa que hemos perdido durante el ejercicio. Por todos estos motivos, hay que ingerir líquidos antes, durante y después del ejercicio, bien sea bebiendo agua, bebidas deportivas o sueros de rehidratación oral y evitar refrescos, jugos y/o sodas, al no ser los líquidos más adecuados por su composición.

Debemos buscar una bebida, preferiblemente isotónica que contenga además glucosa y sales minerales en una proporción adecuada. La glucosa les aportará energía en forma de hidratos de carbono de absorción rápida. También es importante mantener proporciones adecuadas de glucosa y sodio (1,5 -2) para favorecer la absorción de ambos compuestos. Y otras sales como el citrato, el cloro y el potasio son necesarias, pues facilitan la absorción del sodio y favorecen la hidratación.

Actualmente, existen sueros de rehidratación oral adaptados especialmente a las necesidades de los niños de corta edad y su composición está basada en las pautas marcadas por la OMS y la ESGPHAN.

Como recomendaciones generales,  intentad que vuestro hijo beba un vaso de agua media hora antes de un realizar ejercicio y beba también durante los descansos o pausas, aunque no tenga sed.

Se sabe que las pérdidas de sales minerales derivadas del deporte no se compensan rápidamente tras el ejercicio físico realizado pese a que ingiramos bebidas isotónicas, razón de más para que insistamos en mantener un buen estado de hidratación en nuestros hijos.

Para conocer en detalle las pautas a seguir para mantener una buena hidratación en los niños deportistas, puedes visitar nuestro post alimentación y deporte (parte 1).