La gelatina no solo es un alimento muy atractivo para los niños pequeños, sino que también puede ser muy nutritivo. Así, la gelatina es proteína en estado puro, aporta principalmente aminoácidos y no contiene grasas ni colesterol. Además, si se le añaden trocitos o zumo de frutas aporta las vitaminas y minerales que lleve la fruta correspondiente.

La gelatina es un alimento excelente para los niños, pues lo cierto es que tiene un alto valor nutritivo, a la vez que encanta a casi todos los niños, sobre todo cuando se elaboran con ella ricos y atractivos postres.

Proviene principalmente del colágeno que se extrae de la piel y los huesos de los animales. Resulta muy atractiva para los niños por su textura blanda, sus colores llamativos y su consistencia suave. Se puede elaborar de diferentes sabores e incluso mezclar con frutas u otros ingredientes.

Entre sus principales características nutricionales destacan:

  •  Proteínas, aunque de bajo valor biológico (no se pueden comparar a las de la carne o el pescado). Por eso tampoco no hay que considerarla un sustituto de los mismos.
  • Aminoácidos como la glicina o la prolina, que ayudan en la formación de estructuras de nuestro organismo, como los cartílagos, huesos, tendones y ligamentos.
  • No contiene grasas y tiene muy pocas calorías.
  • Presente un elevado porcentaje de agua, necesaria para nuestro organismo.
  • Se digiere fácilmente.
  • Se puede enriquecer con vitaminas, minerales y fibra si le añadimos trozos de frutas o la mezclamos con zumo o leche. Por supuesto, no aporta la misma cantidad de vitaminas y minerales que una pieza de fruta, pero es una buena manera de conseguir que los niños más reacios a comer fruta la incorporen a su dieta.

Eso sí, conviene fijarse a la hora de escoger un producto u otro ya que algunas tienen muchos azúcares.

Existen multitud de recetas con gelatina, tanto en platos dulces como salados.