La gastroenteritis es un proceso inflamatorio que suele ser de origen infecciono y causar diarreas y vómitos. Es bastante habitual en niños pequeños ya que se contagian fácilmente. No suele ser grave, aunque sí hay que tener cuidado de que el pequeño no se deshidrate mientras dure la etapa aguda de los síntomas.

Síntomas La inflamación de la mucosa del estómago se denomina gastritis y la de los intestinos se conoce como enteritis. Cuando la inflamación afecta a los dos órganos se produce una gastroenteritis, que es la irritación e inflamación del conjunto del tracto digestivo.

En lactantes y niños de corta edad, las gastroenteritis más recuentes son las causadas por virus, y en estos casos no existe mejor tratamiento que reposo y dieta blanda. Sin embargo, en lactantes se recomienda la vacuna del rotavirus para evitar la infección por este virus, uno de los más graves (si quieres vacunar a tu hijo, consulta a tu pediatra).

Las gastroenteritis también pueden estar causadas por bacterias (situación en la que el pediatra valorará si es necesario utilizar algún tipo de antibiótico), o por parásitos (estos últimos mucho menos frecuentes).

Los síntomas principales de una gastroenteritis son vómitos, fiebre, dolor abdominal, malestar general y diarreas. Si hablamos de bebés estos síntomas pueden estar acompañados de somnolencia, irritabilidad o actitud más mimosa de lo normal. Generalmente estos síntomas duran un par de días, pero si duran más tiempo o el niño no para de vomitar y no retiene nada, hay que acudir a Urgencias para evitar que se deshidrate.

¿Cómo cuidar al niño?

Cuando un niño está enfermo, sobre todo si hablamos de un lactante, conviene acudir siempre al pediatra para que le examine e indique el tratamiento más adecuado para cada caso. No obstante, si tu hijo está con gastroenteritis puedes seguir los siguientes consejos:

- Si su alimentación es leche materna, puedes seguir dándole el pecho, incluso ofrecérselo más a menudo. Igualmente si se alimenta con leche de fórmula puedes seguir dándole el biberón, pero no le fuerces. - Debes estar atento a los síntomas de deshidratación: dejar de orinar, lengua seca, fontanela delantera hundida, ojos hundidos… - Para evitar la deshidratación, si ya ha empezado con la alimentación sólida, ofrécele líquidos a menudo, como es el caso de los sueros orales. - Una vez que los vómitos pasen, puedes empezar con dieta blanda: arroz cocido, compota de manzana, jamón cocido, etc. - Para evitar contagios, evita el contacto con personas infectadas y lava todo aquello que pueda haber estado en contacto con el enfermo: ropa de cama, juguetes, vajilla, etc. - También pueden ser de utilidad los preparados a base de prebióticos y probióticos que ayudan a recuperar el equilibrio de la flora intestinal, como es el caso de Symbioram.