Los frutos secos son un alimento típico de la dieta mediterránea, muy saludable y nutritivo. Resultan una interesante fuente alimentaria de grasas, proteínas, fibra, vitaminas y minerales. Constituyen un excelente complemento energético, pues aunque aportan grasas, se trata de un tipo de grasas beneficiosas para nuestro organismo. Son muy adecuados en épocas de crecimiento y para combatir el frío de invierno.

Grasa: contienen aproximadamente un 50%, pero se trata de una grasa saludable con ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados. Especialmente las nueces protegen el sistema cardiovascular y el cerebro por su alto contenido en omega-3.

Proteínas: una excelente fuente de proteína de origen vegetal ideal para el crecimiento de nuestros hijos.

Fibra: favorece el tránsito intestinal y proporciona sensación de saciedad.

Vitaminas: ácido fólico, vitamina E y vitaminas del grupo B.

Minerales: en general contienen fósforo, potasio, magnesio y manganeso, pero las almendras y el sésamo son muy ricas en calcio y los piñones en fósforo, calcio y potasio.

Durante el segundo año de vida puedes introducir los frutos secos triturados en la dieta del niño. ¿Cómo hacerlo? Añadidos en postres de fruta, al yogurt o bien en los purés. Hay que darlos siempre en forma triturada o molida para evitar el riesgo de que se atraganten al masticarlos, y en crudo o tostado pero no salados.

A partir de los tres años se pueden ofrecer los frutos secos enteros y suponen un buen tentempié de media mañana o tarde para sus desayunos y meriendas en el colegio.

En el caso de los más pequeños, para los bebés que ya toman papillas con gluten, Laboratorios Ordesa cuenta con Blevit plus Multicereales con frutos secos, miel y frutas, elaborada a base de una mezcla equilibrada de 7 cereales, miel, frutas y frutos secos (almendras y avellanas) que le aportan un alto valor energético y nutritivo, y que hacen que sea la papilla más completa.