La fruta es uno de los primeros alimentos que se pueden introducir en la dieta del bebé, pero hay algunas variedades, como las tropicales, que con más frecuencia pueden causar alergia y que hay que ir incluyendo poco a poco y a edades más avanzadas. Piña, kiwi, e incluso otras menos habituales como el mango o la papaya: conoce cuándo y cómo empezar a dárselas.

Tras los primeros meses en los que el bebe se alimenta exclusivamente de leche, llega el momento de comenzar a introducir la fruta. Es probable que al principio muestre cierto rechazo, pero si empiezas dándole pequeñas cantidades, pronto se acostumbrará. Lo habitual es comenzar por frutas como la manzana, la pera, el plátano y la naranja y dejar para más adelante las frutas tropicales, que tienen más probabilidades de causar alergia. Dentro de estas últimas se incluyen la piña, el kiwi, la papaya, el mango, el coco…

Según la Asociación Española de Alérgicos a los Alimentos y al Látex, un 11 % de los niños sufren reacciones alérgicas a la fruta. Generalmente son las proteínas las que provocan la alergia, pues el sistema inmunitario las interpreta como agentes nocivos y el cuerpo reacciona ante ellas. Aunque será el pediatra quien mejor te aconseje cuando empezar con las variedades tropicales, puedes comenzar a hacerlo a partir de los 12 a los 18 meses.

• En el caso de la piña es importante que esté madura y que la peles bien quitándole toda la cáscara. Además de al natural o en forma de zumo, se la puedes ofrecer cocinada con carnes como el pollo y el cerdo. • Otras como el kiwi, el mango y la papaya las aceptará mejor trituradas, en zumo o en pequeños trozos que pueda chupar y masticar. El sabor dulce de las dos últimas seguro que le agradará.