La Asociación Española de Pediatría recomienda dejar al niño desarrollarse sin restricciones calóricas en su alimentación –salvo casos muy específicos– durante la primera niñez. Si crees que tu hijo anda sobradito de peso, tranquila, mantén un control de la situación pero piensa que seguramente llegará un momento en que esos depósitos los utilizará para dar el estirón. Eso sí, asegúrate de que tiene unos hábitos de alimentación saludables para que en el futuro sea un adulto sin problemas de sobrepeso.

Aunque está contraindicado poner a un niño a dieta antes de los 7 años o restringirle las raciones, es cierto que, incluso desde que nacen, hay bebés gorditos, y las 'lorzas', por muy encantadoras que te parezcan, no son lo más saludable. A un niño le sobran kilos cuando su peso es un 20% superior a la media. Y aunque hay un grupo de niños en que la causa es su metabolismo, la principal causa radica en los hábitos que sus padres o cuidadores le transmiten. ¿Qué hacer para evitarlo?

•En bebés lactantes, procura dar el pecho a tu hijo durante sus seis primeros meses de vida. La leche materna por su composición nutricional y las sustancias que contiene, hace que el bebé desarrolle menos células adiposas. Aliméntale a demanda porque es imposible que coma demasiado: dejará de succionar cuanto esté saciado. ¿Toma biberón? Sigue las indicaciones del pediatra y así le darás la cantidad adecuada.

•Cuando empiece con los sólidos, no introduzcas alimentos precozmente en su dieta ni le ofrezcas líquidos azucarados que aumentan de forma innecesaria las calorías que consume.

•Azúcar, galletas, patatas fritas y snacks salados, chuches... ¡Siempre con moderación!

•Hay peques que parece que siempre tienen hambre. En estos casos, procura que la comida sea un momento agradable, así comerá con atención. Hacerlo con prisas y jugando engorda, porque se produce una desconexión entre comer y la sensación de estar saciado.

•Haz que descanse lo necesario. En durante el sueño el organismo produce una hormona llamada leptina que disminuye la sensación de hambre y estimula el metabolismo

•Incúlcales un estilo de vida activo. Anímales a practicar ejercicio, jugar en el parque, etc. para quemar las calorías que ingieren.

•No utilices los alimentos para calmarle, para premiarle o como castigo (obligándole a terminar el plato). Puede ser el inicio de una futura relación inadecuada con la comida.