La episiotomía es un corte en el orificio externo de la vulva que se realiza en algunos casos durante el periodo expulsivo del parto para facilitar la salida del bebé. Se suelen dar entre 2 y 5 puntos para cerrarla y no se realiza de manera rutinaria, sino solo cuando hace falta. No obstante, existen algunas medidas que puedes adoptar durante el embarazo para reducir las posibilidades de que te tengan que practicar una episiotomía.


Para una recuperación más rápida del parto, es importante no tener puntos en la vulva ya que estos tardan unos días en cicatrizar y pueden tirar y molestar al principio. Estos puntos, causados por la realización de la episiotomía, no se tienen que hacer en todos los partos vaginales, solo en aquellos en los que es necesario agrandar la apertura para que el bebé salga sin problemas.

Por lo tanto, para evitar que nos realicen una episiotomía habrá que trabajar la flexibilidad de los músculos perineales para conseguir que se dilaten lo más posible durante el expulsivo. ¿Cómo? Realizando lo masajes perineales y los ejercicios de Kegel.

Además, estas dos prácticas, llevadas a cabo de manera rutinaria, disminuyen el dolor posparto, el riesgo de padecer incontinencia urinaria y el dolor durante las relaciones sexuales.

Masaje perineal

Este masaje debe llevarse a cabo desde la semana 34 de embarazo, como mínimo 4 veces a la semana durante unos 5 o 10 minutos. Así, se consigue aumentar la flexibilidad de los músculos perineales, ayudando al perineo a distenderse en el parto. 

Se recomienda realizarlo con aceite de rosa de mosqueta y es un masaje muy sencillo que se lleva a cabo realizando diversos movimientos con los dedos en el interior de la vagina. 

Ejercicios de Kegel

Estos ejercicios consisten en la contracción y relajación de la musculatura vaginal, fortaleciendo así todos los músculos del suelo pélvico. 

Se deben realizar todos los días durante y después del embarazo.  

Aunque se realicen estas dos técnicas, hay que tener en cuenta que existen otros muchos factores que influyen en la necesidad o no de practicar una episiotomía, como el tamaño del bebé, su postura, etc., por lo que hay que ser conscientes de que a pesar de todo puede que al final sea necesaria realizar una episiotomía, será el ginecólogo quien valore si es necesario o no para evitar daños mayores como un desgarro.