Alrededor de los 12 meses, los pequeños suelen decir sus primeras palabras. Pero su camino de aprendizaje con el lenguaje comienza mucho antes, y continúa durante muchos años. Vamos a ver las etapas principales.

El proceso comunicativo de los niños empieza en el momento en que nacen. A partir de entonces, aún sin palabras, desarrollan mecanismos con los que comunicarse con su entorno. El mecanismo oral es solo uno de ellos. Este se va desarrollando a medida que crecen y van adquiriendo la capacidad de desarrollar sonidos cada vez más nítidos, claros y concretos.

En sus primeros seis meses desde su nacimiento, los gruñidos y balbuceos son, según los expertos, el origen del posterior lenguaje. En cuanto descubren su capacidad de producir sonidos, los bebés no paran de emitirlos. Aunque esto tiene un componente innato, está demostrado lo beneficioso que resulta hablar con los bebés. El lenguaje receptivo (la comprensión y recepción del lenguaje) es anterior al expresivo (las palabras), por eso es tan positivo hablarles de forma lenta y exagerada.

A partir de su medio año, empiezan a establecer un repertorio de sonidos monosilábicos (bababa) a los que, poco a poco, incorporan nuevas sílabas. Además, en la etapa de los 6 a los 9 meses suelen empezar a mostrar una comprensión de su lengua nativa y el aprender palabras.

Entre los 9 y 12 meses es la etapa cumbre para muchos papás en el aprendizaje del habla de sus hijos: llegan las primeras palabras. Aunque aún balbuceando, alrededor del año suelen contar con un repertorio de un par de palabras. Además, empiezan a responder a su nombre y entender preguntas y órdenes simples. A partir de entonces empiezan a repetir palabras que oyen y a construir frases sencillas. Al llegar a los 18 meses su vocabulario se suele haber ampliado hasta las 40 palabras (muchas de invención propia). En el periodo que transcurre hasta sus dos añitos, su comprensión de palabras aumenta hasta las 200 palabras, aproximadamente, y empiezan a construir frases simples (niña azul).

Con los dos años se inicia un periodo muy parlanchín. Descubren otros componentes gramaticales, como los verbos, los pronombres personales (el descubrimiento del “yo”) o la formación de plurales. Además, su pronunciación será mejor, lo que hará la comunicación más fácil. Alrededor de los dos años y medio empiezan a realizar preguntas y aprenden una de sus preguntas favoritas “¿Por qué?”.  Para los 3 años ya hablarán sobre sus amigos, sus dibujos favoritos, sus juegos…