¿A tu bebé no le gustan los purés de verduras? Prueba a sustituir la patata por el boniato, un alimento de otoño que podemos aprovechar en la cocina también para los menús de los niños de mayor edad. Fuente natural de vitamina A, es muy nutritivo y de fácil digestión, hervido y triturado con verduras en la batidora o chafado con un tenedor.

El boniato es un tubérculo parecido a la patata tanto en aspecto como en composición, pero con un sabor más dulce y gran cantidad de vitamina A en forma de beta caroteno, de ahí el color anaranjado de su pulpa. Puede darse a partir de los seis meses combinado con verduras, cuando el pediatra recomiende empezar la introducción de estas en la alimentación del bebé. Su sabor es agradable y los purés quedan muy ricos.

Resulta ideal con pescado blanco ya que los niños aceptan mejor los sabores dulces y el boniato disimula otros gustos que puedan costar un poco más de introducir como el pescado. Para aprender a masticar, prepáralo chafado con un tenedor para que tu bebé se vaya acostumbrando a las texturas más gruesas.

Cuando ya no son tan peques y participan de la comida familiar, les encantará la tortilla de boniato. Se prepara igual que la de patata pero sustituyendo esta por boniato y procurando que quede bien blandita. Como se trata de un alimento rico en hidratos de carbono, no hace falta que en la misma comida pongas arroz, pasta o patata.

Y para los que disfrutan ayudando en la cocina, ponles un delantal y dales un tenedor para que vayan chafando ellos mismos la pulpa de los boniatos cocidos al horno. Con queso rallado, con taquitos de jamón dulce, con miel, en forma de estrella, nube, coche…¡deja volar su imaginación y verás cómo se lo comen encantados!

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