Durante la época de frío existen una serie de dolencias que son muy habituales tanto entre adultos como entre los niños: gripes, resfriados, otitis, dolor de garganta… Algunos virus aumentan en la época de frío y los contagios son más habituales, por eso es conveniente conocer los síntomas y tomar una serie de precauciones.

Gripe

Puede que pensemos que los síntomas de la gripe son muy parecidos a los del resfriado, aunque ésta es más grave. Su mayor época de contagio es de diciembre a febrero, y algunos años con especial hincapié en enero.

La gripe da una fiebre más alta que los resfriados, dolor muscular, cansancio, dolor de cabeza, pérdida de apetito, malestar general y, en ocasiones, molestias gastrointestinales.

Está causada por un virus con lo que los antibióticos son ineficaces contra ella. Lo único que se puede hacer es reposo, mucho líquido y si el médico lo considera oportuno tomar paracetamol para el dolor y antitérmicos para bajar la fiebre.

Con bebés y niños pequeños siempre se recomienda acudir al pediatra si está enfermo y con fiebre alta para que valore el mejor tratamiento ya que la gripe no es grave pero puede dar complicaciones si no se aplican los cuidados adecuados.

¿Qué hacer?

Si el médico lo considera oportuno se pueden dar medicamentos para la fiebre y el dolor, pero además es conveniente que sigas las siguientes recomendaciones:

  • Limpiarle la nariz con suero si está congestionado.
  • Darle muchos líquidos (zumos, sopa caliente, agua…).
  • No le abrigues en exceso cuando tenga fiebre.
  • Darle un baño de agua tibia para bajar su temperatura corporal.
  • Darle alimentos ricos en vitamina C para reforzar su sistema inmunitario.
  • Evitar el contacto con personas enfermas y lavaros muy a menudo las manos para evitar que los virus entren en las vías respiratorias a través de éstas.

Resfriado

A lo largo del invierno los niños pequeños pueden llegar a cojer de 5 a 8 resfriados. Generalmente los resfriados no dan fiebre muy alta y, al contrario que la gripe, la congestión nasal es mucho más molesta. También puede causar dolor de cabeza y tos.

Al igual que la gripe está causada por un virus por lo que tampoco se recetan antibióticos para tratarla. Lo más importante es controlar la fiebre y aliviar la congestión nasal por medio de lavados nasales y humidificadores para que el ambiente esté más húmedo y el niño duerma mejor.

Las medidas de prevención son las mismas para que la gripe: evitar los ambientes cerrados y con humo, evitar el contacto con personas enfermas, lavarse las manos a menudo, etc. 

Otitis

La otitis es la infección e inflamación del oído medio. Suele comenzar con un resfriado que provoca que los mocos y los virus lleguen al oído. Da fiebre alta y mucho dolor en la zona. Si la otitis se agrava puede supurar pus.

En muchos casos la otitis requiere antibióticos por lo que si sospechas que tu hijo padece esta infección debes llevarle al pediatra.

Además, puedes colocarle compresas de calor seco en el oído para aliviar el dolor.