Son más habituales de lo que piensas, sobre todo en bebés que se alimentan con biberón y en niños de más de 2 años a los que les encanta comer. En el caso de los lactantes, la mayoría de las veces la culpa suele ser de los mayores, que hemos perdido un reflejo básico que tienen los peques: cuando no tienen hambre, paran. Así que, la mejor forma de evitar que se empachen es confiar en ellos y no darles ni una cucharada más cuando no quieren comer.

En los lactantes el síntoma más habitual de empacho es el reflujo, sobre todo en los menores del año. En los niños que toman biberón es fácil que los padres se obsesionen si algún día su peque no come todo lo que suele o si toma menos de lo que ha dicho el pediatra. Además, también puede confundir el hecho de que, para los bebés, el reflejo de succión es importante, por eso a veces no solo toman biberón por hambre, sino porque succionando se calman.

La mejor solución para un bebé empachado es dar un masaje circular al niño en la tripilla hasta que se calme y, lo más importante: respetar siempre a tu hijo. Si vuelve la cabeza y se deja medio biberón, no toma tanto pecho como tú pensabas, o no toca la mitad de la comida que hay en el plato, ¡no le atosigues! Si un niño no come es porque no lo necesita; insistirle, en la mayoría de los casos, es abocarle al empacho.

Si tu hijo toma ya sólidos la indigestión o empacho puede producirse no solo porque el niño haya comido más de lo que debe, sino también porque coma muy de prisa o consuma alimentos muy pesados o que aún no puede digerir. Notarás que está empachado si se queja de dolor de tripa, está muy pálido y muestra un rechazo absoluto a la comida. Hasta puede quejarse de dolor de cabeza, malestar, náuseas, vómitos o acidez en la garganta. Ante un 'mayorcito' empachado lo mejor es tenerlo sin comer hasta que se le pase pero, eso sí, dándole sorbitos de agua cada 10 minutos, sobre todo si vomita o tiene diarrea. Hazle guardar reposo, y ten en cuenta que el malestar se suele pasar en 24 horas. A partir de ahí, un día a dieta blanda –arroz y pollo hervido, zanahoria, manzana...– y que coma muy poquito durante un par de días más.