Durante el embarazo se producen cambios en el organismo de la mujer, son modificaciones fisiológicas y naturales debidas a adaptaciones hormonales, destinadas a asegurar una correcta nutrición para el feto y preparar a la madre para el momento del parto y la lactancia materna. Ciertas situaciones especiales como el sobrepeso durante el embarazo hacen que la alimentación todavía sea más importante durante este período.

Si tienes sobrepeso y deseas quedarte embarazada, debes seguir en primer lugar una dieta óptima para la pérdida de peso antes de la concepción. Se considera sobrepeso cuando el índice de masa corporal (IMC) está entre 25 y 29,9. El IMC es la relación entre peso corporal en kilos y altura en metros al cuadrado (peso en kg/talla en metros x talla en metros).

Durante el embarazo no es momento para adelgazar siguiendo dietas restrictivas que podrían disminuir el aporte de nutrientes que necesita el bebé para crecer. En una madre con sobrepeso se acepta una aumento de 8 – 9 kg, y en general se desaconsejan las dietas por debajo de 1800 calorías.

El sobrepeso durante el embarazo aumenta las probabilidades de preeclampsia (hipertensión) y diabetes gestacional. Para el bebé es más probable un parto prematuro o que nazca grande y necesite cesárea.

Debes tener especial cuidado con tu alimentación, practicar ejercicio físico moderado como caminar a diario y seguir las siguientes pautas alimentarias:

  • Realizar 4 – 5 ingestas moderadas durante la jornada, evitando el “picoteo” entre horas
  • Evitar el exceso de azúcares (bollería, pastelería, bombones)
  • Moderar el consumo de grasa, especialmente de origen animal (quesos curados, mantequilla, charcutería)
  • Preferir leche y derivados lácteos desnatados
  • Moderar el consumo de sal, evitando alimentos salados y en conserva
  • Cocinar los alimentos hervidos, al horno o a la plancha
  • Evitar fritos, rebozados, empanados y salsas
  • Fomentar el consumo de pescado y de aves (sin piel)
  • Beber agua natural, evitando los refrescos y bebidas con gas

Aproximadamente un año después del parto se regula el peso corporal de la mujer y se ha observado una relación entre la lactancia materna y la pérdida de peso posterior al embarazo, de manera que la lactancia favorece la disminución de peso, particularmente en mujeres que tenían un exceso de peso antes de la gestación.