Tanto si estás en los primeros meses de gestación, como si estás en la recta final, no hay motivo para que no puedas disfrutar de este verano embarazada, solo debes tener en cuenta una serie de consejos

¿Estás preparando las vacaciones de verano pero no sabes qué puedes hacer y qué no ahora que estás embarazada? ¿El calor te agobia y no sabes cómo vas a resistir las olas de calor este año? Tranquila, es posible disfrutar plenamente del embarazo con tu bebé dentro, solo debes tener cuidado y prestar atención a estas recomendaciones:

- Si quieres hacer un viaje, debes tener en cuenta el destino y las semanas de gestación. En general, no se recomienda viajar en ningún momento del embarazo a lugares en los que las condiciones higiénico-sanitarias sean deficientes o en los que haya que vacunarse. Y, si estás en el último trimestre de embarazo, no te alejes mucho de donde quieres dar a luz ya que el parto podría adelantarse. Por lo demás, puedes ir a la playa, a la montaña, al pueblo o de excursión, siempre teniendo en cuenta que no debes cansarte en exceso.

- Vayas donde vayas, entérate de dónde hay un hospital cerca para posibles emergencias.

- Los cambios repentinos de temperatura propios del verano al entrar y salir de sitios con aire acondicionado pueden hacer que te sientas cansada, mareada o que te falte el aire. Además, durante el embarazo es normal que la temperatura corporal suba un par de grados, lo que puede provocarte sofocos. Es fundamental que te hidrates bien y que lleves siempre contigo una botellita de agua fresca. Evita el sol en las horas centrales del día y busca siempre la sombra. No realices ejercicios ni excursiones cuando más calor haga.

- Debes protegerte muy bien del sol. Usa una crema con factor de protección alto y aplícala cada dos horas. Aun así, no debes estar mucho tiempo expuesta a los rayos solares. Usa también gorro para evitar que te salgan manchas en la cara.

- La alimentación en estos meses debe adaptarse a la temperatura externa. Evita las comidas pesadas y abundantes ya que obligan al organismo a trabajar más y generan más calor. Escoge alimentos ricos en fibra y agua como las frutas y las verduras. Deja los platos de cuchara para el invierno y decántate por ensaladas, verduras crudas o cocinadas, y pescado o carne a la plancha.

- También te ayudará elegir ropa fresquita y cómoda. Opta por tejidos naturales y transpirables como el algodón o el lino. Destierra el negro y los colores oscuros que absorben más calor y opta por colores claros y neutros.

Fuente:

- Huggins-Cooper, Lynn (2005), Maravillosamente embarazada, Madrid, Ed. Nautilus.

- Blott, Maggie (2015), Tu embarazo día a día, Barcelona. Libros Cúpula.