Es común la impresión que muchos niños tienen del dinero como algo ilimitado. ¿Cómo podemos enseñarles a comprender que el dinero no cae del cielo?

Cuando son pequeños, a nuestros hijos aún les quedan unos cuantos y felices años de ignorar las preocupaciones vinculadas al dinero. No obstante, es positivo enseñarles qué es y que ganarlo requiere un esfuerzo.

A los tres años, podemos empezar el proceso de educación financiera de nuestros hijos dejándoles jugar con monedas, hacer torres, tintinearlas…Vigilando de cerca para que no se las metan en la boca. Aún es pronto para que sepan sumar, pero esto les puede ayudar en sus capacidades motoras y a familiarizarse con las monedas. Podemos también dejarles meter dinero en las máquinas expendedoras, dar el cambio en tiendas…

A los cuatro podemos enseñarles cómo funciona el sistema de cambiar bienes por dinero. Puedes probar a hacer la lista de la compra con él, animándole a que te diga productos. Luego, en la tienda, déjale que coja esos productos preguntándole, por ejemplo, cuál es el más barato en las distintas marcas. 

Respecto a la paga, los expertos recomiendan esperar como mínimo a los cinco años. Esta pequeña aportación de dinero supone un aprendizaje para tu hijo a la hora de gestionar el dinero. Un punto de inflexión en la evolución de tu hijo en un consumidor responsable tiene lugar alrededor de los 13 años. En este periodo, es conveniente establecer unas reglas a la paga y aconsejarle cómo administrarla. Es normal si al principio lo gasta nada más recibirlo, aprender a administrar el dinero es un proceso que lleva tiempo.

Además, en el mundo materialista en el que vivimos, los niños suelen verse bombardeados por juguetes, disfraces, juegos…Para aplacar todo ese consumismo, enséñale a saber compartir. Puedes, por ejemplo, animarle a donar algo de dinero a una causa benéfica y explicarle qué impacto puede tener esa pequeña ayuda.