El selenio es un mineral cuya función principal es actuar como antioxidante, es decir, defender al organismo frente al stress oxidativo por parte de los radicales libres. Algunos de los enzimas que contienen selenio (selenoenzimas) desempeñan importantes funciones de desintoxicación celular, eliminando sustancias muy perjudiciales y altamente tóxicas para las membranas de las células.

El selenio está reconocido como nutriente esencial y las ingestas diarias recomendadas de este nutriente durante la lactancia son de 10 µg/día desde el nacimiento a los 6 meses de vida y de 15 µg/día de los 6 a los 12 meses.

Durante todo el embarazo, el feto va acumulando selenio en el hígado y allí lo mantiene hasta el nacimiento. A partir de ese momento, las reservas de selenio se van utilizando, y la cantidad almacenada disminuye rápidamente. Así, las concentraciones de selenio que existen en la sangre del bebé en el momento del parto oscilan entre 50 y 100 miligramos por litro y decrecen paulatinamente en los cuatro primeros meses de vida. La problemática de la carencia de selenio es que puede no tener una manifestación clara y los problemas derivados pueden tardar años en aparecer.

El contenido en selenio de la leche materna depende del selenio existente en el medio, que es absorbido e integrado por las plantas y animales. Por ello, el contenido es variable y dependiente de la alimentación materna, el estatus de selenio en la madre y del momento de la lactancia.

Los niveles más altos de este nutriente se encuentran en el calostro, la leche materna que se produce durante los primeros días después del parto. Posteriormente, la concentración de selenio en la leche de mujer va disminuyendo a medida que transcurre el primer mes. En la leche madura, una vez la composición de la leche materna se ha estabilizado, el contenido de selenio es de alrededor de 16 microgramos por litro.

En base a las investigaciones médicas, las leches infantiles deben aportar selenio por ser uno de los nutrientes esenciales en la alimentación del lactante. Una leche infantil no fortificada resulta insuficiente.

Por esta razón, es necesario añadir selenio a las leches infantiles para adecuar su contenido a las necesidades de los bebés.

En Laboratorios Ordesa, como especialistas en alimentación, damos mucha importancia a la composición nutricional de nuestras leches y fórmulas infantiles. Por esa razón, el selenio es uno de los compuestos que forman parte de las mismas, para ayudar a que el aporte de este mineral sea el adecuado para cubrir las necesidades de los lactantes y favorecer el desarrollo y maduración de su organismo a través de alimentos infantiles cada día más perfeccionados y completos.

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