La OMS aconseja mantener la alimentación del bebé con lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses, lo cual puede resultar complicado para todas aquellas mamás que tienen que reincorporarse al trabajo tras la baja de maternidad de 16 semanas. Sin embargo, es posible compatibilizar lactancia y trabajo si aprendes a extraerte la leche y a conservarla para poder dársela al bebé con biberón cuando no puedas estar presente.

Para poder continuar con la lactancia materna una vez empiezas a trabajar es necesario que te extraigas la leche en las tomas que no estés presente para que la persona que se haga cargo de tu bebé pueda dársela con biberón.

Para conseguir esta transición con éxito se recomienda empezar unos días antes de la vuelta al trabajo a practicar con la extracción de leche. Ésta se puede hacer de dos maneras, manualmente o con un sacaleches. Lo mejor es combinar ambas ya que un sacaleches es más rápido y sencillo, pero puede que haya ocasiones que tengas que extraerte leche sin tener un sacaleches a mano, por lo que es bueno que también sepas hacerlo sin su ayuda.

Una vez extraída la leche debe conservarse en botes de almacenamiento aptos para este uso, en los que debes escribir la fecha y hora de extracción ya que la leche se conserva en buen estado unas 6 horas a temperatura ambiente, hasta 5 días en la nevera (aunque es aconsejable utilizarla en las siguientes 24-48 horas de su extracción) y unos 6 meses en un congelador a una temperatura constante de -18 ºC.

Generalmente la leche te la sacarás tranquilamente en casa, pero puede que haya ocasiones que también debas hacerlo en el trabajo, sobre todo si te sube la leche durante la jornada laboral y la presión en los pechos te resulta muy molesta.

Para extraerte leche en el trabajo también puedes hacerlo manualmente o llevando tu extractor. Necesitarás un lugar tranquilo y solitario en el que puedas llevar a cabo el proceso sin interrupciones. En alguna empresa de gran tamaño hay salas de lactancia dedicadas a este efecto, pero es poco frecuente. Lo normal es que tengas que recurrir al baño para hacerlo, pero éste no debe ser único ya que puedes necesitar estar un buen rato dentro, imposibilitando su uso a otras personas. Otra opción es que hables con tu jefe y busquéis una sala poco transitada y en la que dispongas de intimidad que puedas utilizar cuando te haga falta.

Las primeras semanas será más complicado, pero a medida que pasen los días tu cuerpo se acostumbrará a la nueva rutina y podrás prever cuándo necesitas extraerte la leche.

Recuerda que la legislación laboral recoge diversas opciones para facilitar la lactancia materna tras la vuelta al trabajo: puedes disponer de una hora dentro de la jornada habitual, con la posibilidad de dividirla en dos fracciones de media hora.