Llevar una alimentación saludable no sólo implica un equilibrio nutricional sino que significa también distribuir bien los alimentos a lo largo del día. Almuerzo y cena son las principales comidas pero el desayuno es una de las más importantes y la merienda un tentempié que no se debe saltar. Sin embargo, en fines de semana y períodos de vacaciones muchas familias adoptan el mal hábito del “picoteo”, comiendo a cualquier hora alimentos muy calóricos.

A partir de los 2 – 3 años de edad, los niños ya pueden comer todo tipo de alimentos y están plenamente integrados en la alimentación familiar copiando a sus padres en todo lo que ven hacer en sus entorno, incluidos los hábitos alimenticios.

Raras veces se come una pieza de fruta para “picar” entre horas, sino que se consumen patatas chips y semejantes snacks, golosinas, dulces, bollería, chocolate, refrescos, etc. Productos todos ellos muy ricos en energía y con un exceso de grasa, sal o azúcar.

Llamadas “calorías vacías” por su elevado contenido energético y bajo o nulo en nutrientes, no convienen a ningún niño o niña. Más bien al contrario, representan un hábito alimenticio a evitar para no empezar con problemas de sobrepeso en la infancia.

Además, el comer entre horas hará que tu hijo no tenga hambre en las principales comidas del día y deje de comer aquellos alimentos ricos en nutrientes que realmente satisfacen sus necesidades nutricionales.

Por esa razón, “picar” entre horas es un error a evitar, y aún más si tenemos hijos con poca hambre. Aunque estemos de vacaciones y nuestros horarios sean más relajados, conviene respetar las 5 comidas al día y enseñar a nuestros hijos a no estar comiendo todo el rato.