Para ampliar el post anterior sobre los beneficios que se asocian al consumo del aceite de oliva, hoy vamos a ver lo importante que también es en el embarazo, lactancia y primeras etapas de la vida.

Porqué si es bueno para toda la familia, también lo es para los peques, pues todas las propiedades del aceite de oliva, que hablábamos en el primer capítulo, son aplicables igualmente a los más pequeños.

A partir del 6º mes y cuando empiezas a darles los purés (normalmente se suele empezar con patatas y zanahorias) se puede añadir una cucharadita de aceite de oliva. Incluso hay marcas pensadas para ellos, con una menor acidez.

También es importante que cuando utilices tarritos preparados de carne o pescado la base sea el aceite de oliva. Y  esta recomendación de una dieta rica en aceite de oliva, junto a una alimentación saludable (cereales, verduras, frutas, legumbres, pescado….) ha de ser una constante, no solo en esta primera etapa de la vida, sino igualmente en la edad preescolar, escolar y en la adolescencia, pues estaremos desde el principio sentando las bases para prevenir muchas enfermedades en  el adulto como arterioesclerosis y enfermedades cardiovasculares, niveles altos de colesterol, obesidad, artritis reumatoide etc.

Y además no hay que esperar a los 6 meses para que el bebé se beneficie de las propiedades del aceite de oliva. Ya durante el embarazo y la lactancia juega un importante papel en el desarrollo fetal  a través de la alimentación materna y posteriormente del lactante, aportando un porcentaje adecuado de ácidos grasos esenciales y vitamina E.

Finalmente recuerda que en cualquier etapa de la vida debes disminuir, en lo que puedas, las grasas animales saturadas y seguir una dieta rica en aceite de oliva y mucho más si estas embarazada o le estás dando el pecho a tu bebé.