Los bebés son esponjas que absorben todo lo que ven, oyen, sienten, tocan… desde el primer minuto de vida. Aprovecha esta capacidad para estimularle desde que nace.

Habilidades del recién nacido

- Puede comunicarse

- Sabe imitar las expresiones faciales y los sonidos que haces al hablar

- Ve perfectamente todo lo que se encuentre a 20-25 cm y reacciona emocionado cuando ve tu cara

- Oye tu voz con claridad y la reconoce

- Te responde moviendo la boca si le hablas a unos 20-25 cm de su cara

- Se mueve ligeramente para ponerse cómodo. Por ejemplo, si está boca abajo, levanta los pies e intenta doblar las rodillas

- Vuelve la cabeza hacia un lado si le resulta más cómodo al estar tumbado. Boca abajo, intenta levantar la cabeza, pero apenas puede aún

- Hacia las tres semanas pierde el reflejo de prensión y deja de tener las manos siempre cerradas

¿Cómo estimularle?

- Habla con tu bebé desde el primer momento y nunca dejes de hacerlo. Di su nombre una y otra vez y verás cómo mueve los ojos rápidamente.

- Ponle música relajante. Además de tranquilizarlo, lo animará a escuchar, a emitir sonidos.

- Estira sus extremidades poco a poco para ayudarlo a enderezar el cuerpo. También puedes darle masajes para que sea más consciente de su propio cuerpo.

- Abrázalo cuando esté despierto. Procura que su piel esté en contacto siempre que sea posible con la tuya o la de tu pareja.

- Juega con sus manos y sus dedos para animarlo a abrir los puños. Puedes usar juguetes blandos.

- Acuna a tu bebé y teatraliza tus emociones con las expresiones faciales apropiadas acompañándolas en todo momento de explicaciones.

- Coloca un espejo irrompible en un lado de la cuna para que pueda verse tu cara. Pega una fotografía tuya o de otro miembro de la familia a su lado.

- Repite su nombre hasta que consigas captar su atención y, en ese momento di: “¡Qué niño más bueno!”.

- Con tu bebé tumbado de espaldas, sube y baja un juguete móvil o un objeto colgado de una cuerda a unos 20-25 cm de su cara, al mismo tiempo que lo llamas por su nombre. Cuando se fije en el objeto, elógialo.

- Chasquea suavemente los dedos a unos 25 cm de sus ojos. Alinea tu cara con los dedos y llámalo por su nombre. Cuando percibas que tu bebé be tus dedos, celébralo y dile que es un bebé muy listo.

 

Fuentes:

- Fodor, Elizabeth; García-Castellón, MªCarmen; Morán, Montserrat, (2008, 7ª edición), Todo un mundo de sensaciones. Método de autoayuda para padres y profesionales aplicado al periodo inicial de la vida, Madrid, Ed. Pirámide.

- Stoppard, Miriam, (2009), El aprendizaje de tu bebé mes a mes. Estimula el desarrollo de tu hijo jugando, Barcelona, Libros Cúpula.