Mantener el cuerpo activo después de dar a luz tiene muchos beneficios físicos y mentales, pero debe ser un ejercicio paulatino que tenga en cuenta los cambios que ha experimentado el cuerpo durante el embarazo.

La actividad física es positiva tanto durante como después del embarazo. Pero en este segundo caso, el posparto, hay que tener en cuenta que el cuerpo aún tiene que recuperarse del parto, haya sido vaginal o por cesárea.

Realizar algún tipo de actividad física o ejercicio leve puede ayudar a disminuir la ansiedad, generar oxitocina, ayudar a aumentar nuestro nivel de energía y descansar mejor (cuando te deje tu bebé).

Además, buscar algún rato para ti y centrarte en una actividad en exclusiva durante un ratoresulta muy positivo en los meses posteriores al nacimiento de tu bebé, cuando tu bebé requerirá mucha atención por tu parte y estarás la mayor parte del día con él.

Si tu parto ha sido normal, puedes empezar a ejercitarte en tu posparto con paseos al aire libre, subir escaleras o ejercitar el suelo pélvico, con ejercicios de Kegel o Pilates. Esto puedes hacerlo desde los primeros días del puerperio, excepto si te han hecho episiotomía. En este caso deberás esperar a que te haya cicatrizado bien la herida. Lo ideal es ir de poco a poco, empezando con poca intensidad y ejercicios suaves.

Para ejercitar los abdominales, lo mejor es esperar a partir de los dos meses. Ejercicios como Pilates o Yoga pueden ser ideales para ejercitar los músculos después del parto, ya que permiten ir trabajando con movimientos suaves y no forzados. 

En caso de cesárea, debes también esperar un mes o dos para volver a hacer ejercicio. No obstante, sí que puedes ir dando caminatas suaves y a paso lento para ayudar a la circulación sanguínea, y evitar la atonía muscular.