Para enseñar a comer a un niño son necesarias grandes dosis de paciencia. Primero tiene que familiarizarse con la comida, luego con los cubiertos y después atinar con la cuchara y el tenedor. Al principio se manchará mucho y se mostrará torpe, pero poco a poco irá aprendiendo. Tú tienes que mostrarle cómo hacerlo.

Sobre los 3 años, un niño ya puede comer solo, masticar con la boca cerrada y permanecer sentado hasta que termine de comer (aunque entre plato y plato se levante). Todo un reto para él. Pero recuerda que hay que empezar poco a poco.

A partir del año irá adquiriendo las habilidades necesarias, aunque cada niño es un mundo. No lo presiones y respeta sus tiempos, solo cuando muestre interés debes aprovechar para ir enseñándole.

Al principio, a la mayoría de los niños les gusta explorar la comida con las manos, sobre todo si tienen mucho apetito o si están cansados. Utilizar los cubiertos les resulta muy difícil, ya que requiere de habilidades relacionadas con la motricidad fina. Para ponérselo más fácil, a partir de los diez u once meses deja a su alcance una cuchara en todas la comidas para que comience a explorar su uso. Será capaz de llevársela a la boca y chuparla, pero no sabrá mantener la comida en ella. Y comed con él siempre que podáis (o sentadlo en la mesa mientras comen los mayores): por naturaleza, vuestro hijo jugará a imitaros.

A partir de los 18 meses aproximadamente empezará a utilizar la cuchara. Al principio será desastroso, se manchará mucho y caerá más comida en la mesa y en el suelo que en la boca. ¿Un consejo? Busca una cuchara pequeña (para que entre con facilidad en su boca) y plana (para que no pueda coger demasiada comida).

A partir de los 2 años ya sabrá utilizarla correctamente y podrá iniciarse con el tenedor. En ese momento debes explicarle qué alimentos debe tomar con el tenedor y cuáles con la cuchara. Sobre todo, ármate de paciencia y recuerda que es un desafío más en su proceso de crecimiento.