A lo largo del embarazo te realizarán, como mínimo, 3 ecografías para evaluar el desarrollo y crecimiento del bebé, aunque cada vez es más habitual realizar más controles. No suponen ningún riesgo para el feto ni afectan a su desarrollo, por lo que no debes preocuparte.

Las ecografías consisten en la emisión de un sonido de alta frecuencia que permite crear una imagen del feto en una pantalla. Imita el efecto sonoro del eco, de ahí su nombre: cuando una fuente emite un sonido, éste rebota y vuelve a su origen. Después, el ordenador recrea la imagen que estos sonidos han dibujado al rebotar contra el cuerpo del feto.


Esta técnica, muy usada en medicina, permite ver al feto dentro del útero y así comprobar sus medidas, el desarrollo de sus órganos, su sexo, la placenta, el líquido amniótico, sus movimientos… En definitiva, nos permite observar cómo crece y se desarrolla el bebé. 
Como mínimo te realizarán 3 ecografías a lo largo de la gestación: en la semana 12, la 20 y la 34. No obstante, cada vez es más habitual, tanto en la seguridad social como en los seguros privados, hacer más ecografías aparte de estas para ir comprobando cada 4 semanas, aproximadamente, la evolución del pequeño.


No debes preocuparte, es una prueba totalmente inofensiva que no afecta al desarrollo del feto. No emplea radiación y la frecuencia de los ultrasonidos que se usan es imperceptible para el oído humano, por lo que no afecta a la salud. 


Algunos expertos hablan de que la exposición prolongada a una ecografía puede causar un sobrecalentamiento de la matriz, ya que la energía del ultrasonido es absorbida por el cuerpo aumentando la temperatura de este. El feto, si se ve expuesto a un aumento de calor de unos 4 ºC, puede presentar anomalías. Pero tanto las eco en 2D, como en 3D o en 4D, producen muy poco calor, menos de 1 ºC, con lo que no hay problema.


En cuanto a las ecografías Doppler o en color sí que producen un aumento mayor de la temperatura, pero habría que estar mucho tiempo usándolas para que llegaran a afectar al feto, por eso los expertos saben que no deben estar más de 30 minutos con ellas. Asimismo, son un tipo de ecografías que no se realizan por rutina, solo en casos en los que se ve necesario observar con mayor detenimiento al feto.