El coxis es ese hueso que tenemos al final de la columna vertebral. Es, de hecho, un recuerdo que nos queda como mamíferos de aquella remota época en la que tuvimos cola. Un pequeño hueso que, no obstante, supone un foco habitual de dolor durante el embarazo.

 

La molestia en el coxis durante el embarazo puede ir desde un dolor leve a uno agudo que se extienda a la zona inferior de la espalda. Se ocasiona o acrecenta cuando estás sentada o tumbada durante un tiempo, o bien con determinados movimientos, y suele agudizarse en los días después de haber dado a luz.


La razón de que sea un dolor relativamente común durante la gestación se explica porque tu curvatura espinal cambia durante el embarazo, especialmente en la zona inferior donde se ubica el coxis. Para hacer frente al peso de la barriga, la espalda se curva hacia delante. Esto hace que este pequeño hueso quede más expuesto y sea, por tanto, más propenso a lesiones. 


Además, el dolor del coxis durante el embarazo también puede tener una explicación hormonal. Hormonas como la relaxina hacen que nuestro cuerpo sea más flexible y se distiendan los ligamentos y articulaciones que conectan la pelvis y la columna. Esto puede ocasionar molestias al caminar o estar sentada durante largo rato.


¿Qué podemos hacer? Para evitar aumentar el dolor de coxis o que te impida llevar una vida normal, lo mejor es mantenerte activa y evitar estar sentada durante periodos largos de tiempo. También puedes usar un cojín y sentarte recta con la espalda levemente curvada, dormir acostada boca abajo o de lado y levantarte o sentarte de manera suave intentando ayudarte en el peso con las manos. Aplicarte calor en la zona a través de almohadillas eléctricas, saquitos térmicos o baños calientes también puede ayudar a mejorar este dolor.


Otros métodos que pueden aliviarte el dolor son los masajes. Un fisioterapeuta puede ayudarte a reducir este dolor a través de masajes o estiramientos del músculo iliocoxigeo. Si la molestia te impide llevar una vida normal, consúltalo con tu médico para otras posibles soluciones. Si no, ánimo. El problema suele mejorar a las 4 o 6 semanas de dar a luz.