Durante el embarazo, a veces ocurre que a mujeres que nunca antes han tenido diabetes se les detectan niveles altos de azúcar en sangre. Estamos ante lo que se denomina diabetes gestacional.

Su frecuencia varía aproximadamente entre el 2 y 4 % de las mujeres embarazadas, con una mayor incidencia en algunos grupos étnicos como las mujeres de origen asiático o afroamericanas.

La diabetes gestacional se produce cuando la cantidad de insulina producida no es suficiente para regular los valores de azúcar en sangre y, aunque sus causas exactas no se conocen, están relacionadas con el cambio hormonal que se produce durante el embarazo

Hay factores que aumentan el riesgo de padecerla, como son:

  • La edad : embarazos a partir de los 35 años
  • Peso: casos de sobrepeso u obesidad
  • La utilización de determinados medicamentos
  • Antecedentes familiares
  • El tabaquismo
  • Ciertas razas, como decíamos anteriormente
  • Antecedentes: Haberla tenido en otro embarazo previo

Los síntomas más frecuentes son:

  • Aumento de la sed
  • Aumento de la micción
  • Disminución de peso a pesar de comer más
  • Fatiga
  • Nauseas y vómitos…

Aproximadamente entre el 1 y 3 % de las mujeres con diabetes gestacional seguirán con la diabetes después del parto, mientras que en la mayor parte de los casos estos niveles de azúcar en sangre volverán a la normalidad. Para ello es muy importante realizar el tratamiento correcto, que incluye:

  • Dieta adecuada
  • Actividad física
  • Controles de los valores de azúcar
  • Y en último caso, si fuese necesario, tratamiento farmacológico

Si estás embarazada y tienes algún factor de riesgo o notas algunos de estos síntomas, no olvides comentarlo con el médico, pues el diagnóstico es muy sencillo a través de análisis de sangre y cuanto antes se diagnostique, antes podemos hacer el tratamiento. De esta forma disminuiremos los riesgos tanto de la madre como del bebé.

En muchas ocasiones es suficiente con una dieta adecuada y ejercicio, pero siempre bajo control médico