Ambas palabras no son sinónimas, la desnutrición es un déficit de nutrientes, mientras que la malnutrición hace referencia a una alimentación desequilibrada (por exceso o por defecto). En los países desarrollados es más habitual la malnutrición por exceso, es decir, el sobrepeso u obesidad. Cualquiera de estos problemas puede tener consecuencias muy graves a largo plazo para la salud del niño.

Diferencias entre desnutrición y malnutrición

La desnutrición es una enfermedad causada por una dieta inapropiada, deficiente en calorías (hipocalórica) y/o proteínas (hipoprotéica), especialmente. También puede estar causada por una mala absorción de los nutrientes, como en el caso de la celiaquía. Mientras que la malnutrición es una alimentación desequilibrada por exceso o defecto de uno o varios nutrientes que el cuerpo necesita (vitaminas, minerales, etc.). Es habitual en niños que comen solo determinados grupos de alimentos, dejando el resto de lado.

La desnutrición es más frecuente entre familias con recursos económicos limitados o países subdesarrollados ya que implica ingerir una cantidad insuficiente de alimento así como poca variedad. Por otro lado, la malnutrición se puede dar en países poco desarrollados pero es más frecuente en países desarrollados, sobre todo malnutrición por exceso, como el sobrepeso o la obesidad, o casos de malnutrición por una dieta desequilibrada (niños que solo comen ciertos grupos de alimentos y no consumen suficientes verduras, frutas, pescado o legumbres, con lo que su dieta es pobre en minerales, vitaminas, fibra, etc.).

La desnutrición es un grave problema de mortalidad infantil a nivel mundial. Según Médicos sin Fronteras, cada año de 3,5 a 5 millones de niños menores de seis años mueren de desnutrición. Un problema difícil de erradicar ya que depende del nivel de pobreza en el que se ven sumidos muchos países. No obstante, la malnutrición en las familias con recursos sí se puede evitar, solo hace falta asegurar una dieta equilibrada a los niños.

Consecuencias de una nutrición inadecuada

Como hemos visto, las consecuencias de la desnutrición son muy graves. Dependiendo del grado de desnutrición, los niños pueden presentar baja estatura, un aspecto pálido, delgadez, incluso ser más enfermizos y débiles y presentar más posibilidades de contraer enfermedades graves.

Las consecuencias de la malnutrición también son muy serias. En niños malnutridos, y dependiendo también del grado de malnutrición, los niños pueden presentar trastornos en la pigmentación del cabello, alteraciones en la piel, problemas de visión, enfermar más fácilmente y no desarrollarse adecuadamente. Otras enfermedades que aparecen como resultado de la carencia de ciertos nutrientes son anemia (en el caso del hierro), problemas de tiroides y bocio (relacionados con el yodo), raquitismo (por carencia de vitamina D)…

En el caso de la malnutrición por exceso pueden padecer caries, sobrepeso, obesidad infantil, etc. Lo que marcará también la salud del niño en su etapa de adulto.

Por eso debes asegurar para tu hijo una dieta variada y equilibrada que incluya todos los nutrientes que necesita en la cantidad recomendada, sin que tengan lugar ni carencias ni excesos de los principales nutrientes ni en el aporte de calorías.