Esta afección de la salud mental puede afectar a madres primerizas o multíparas, que han pasado por un embarazo sencillo o por uno más complicado. En cualquier caso, es un trastorno tratable.

Una de las enfermedades mentales perinatales (relacionadas con el embarazo y que tienen lugar en el periodo de gestación y del año posterior al parto) más conocidas es la Depresión Posparto, que se calcula que es experimentada por el 19,2% de las mujeres, es decir, por casi 2 de cada 10.

Se puede dar en cualquier mujer y no se ha hallado ninguna causa a su aparición, aunque se sabe que factores como haber pasado por una depresión con anterioridad o tener antecedentes familiares son comunes.

¿Cuáles son sus síntomas?

Aunque la forma en la que se muestra varía en cada persona, algunos síntomas comunes de la Depresión Posparto pueden ser: dificultad para llevar a cabo tareas cotidianas como salir de la cama, salir a la calle, el aseo personal; una alteración de los hábitos alimentarios; una pérdida de interés general (apatía); ansiedad o pensamientos destructivos.

Conviene diferenciar entre Depresión Posparto y el llamado Baby Blues. Este segundo es común entre el 80% de las mujeres que acaban de ser madres y conlleva una sensación de irritabilidad o tristeza común en las dos semanas posteriores al parto, pero que se resuelve a partir de entonces.

Tratamiento

El tratamiento de la Depresión Posparto es básico para el alivio de los síntomas y, con el tiempo, superar este trastorno. La atención necesaria puede ir desde una terapia a apoyo psicológica a la prescripción de algún medicamento que ayude a superar los síntomas.

En este sentido, esto no tiene por qué implicar parar la lactancia materna. Ciertos medicamentos son compatibles con dar el pecho de manera segura y sin peligros para el bebé. Consulta con tu médico sobre las diferentes opciones para dar con la más compatible.