Durante los primeros meses de vida no es necesario dar agua a los bebés ya que el aporte de líquidos que ingieren con la leche ya sea materna o preparado infantil, resulta suficiente para una buena hidratación, pero… ¿y en los meses de verano?, ¿si hace mucho calor y no le doy agua a mi bebé puede deshidratarse? ¿y si tiene diarrea? ¿qué tipo de agua debo darle? .

Es a partir del momento de la introducción complementaria, en torno a los 4-6 meses, cuando el bebé comienza a probar nuevos alimentos como los cereales o las frutas, y la ingesta de agua a partir de la leche materna o las leches infantiles disminuye, cuando ya puedes empezar a ofrecer agua a tu hijo. Sin embargo, existen circunstancias antes de los 4-6 meses en las que se hace necesario aportar pequeñas cantidades de agua.

Debemos tener en cuenta que los niños, debido a que tanto su porcentaje de agua corporal como su superficie son mayores que en los adultos, son más susceptibles de sufrir una deshidratación. Por ello,  en épocas de mucho calor o en situaciones que cursen con fiebre o diarreas abundantes y el riesgo de deshidratación sea elevado, puede hacerse necesario aportar un poco de agua incluso en lactantes que aun no han iniciado la alimentación complementaria. En estos casos, aconsejamos que sea el pediatra quien considere su indicación.

En cuanto al tipo de agua, recomendamos que sea envasada y de mineralización débil, o bien  de consumo público, dependiendo de la zona de residencia. Puedes consultar con tu pediatra si el agua de tu localidad se adecúa a las características de inmadurez renal de tu bebé o en su caso, cuál es la marca de agua más adecuada que se comercializa en tu zona.