Desde finales del siglo XIX, los estudios nutricionales han ido explicando cada vez más la importancia de la alimentación en la salud de las personas. En primer lugar se empezó por constatar que una dieta variada y equilibrada nos ayuda al buen funcionamiento de nuestro organismo, ya que los nutrientes que contienen los alimentos actúan sobre las diferentes funciones vitales del mismo.

En estos momentos, en los inicios del siglo XXI, la ciencia ha dado un paso más y las últimas investigaciones estudian el efecto que algunos nutrientes pueden tener a largo plazo cuando son ingeridos durante el embarazo y las primeras etapas de la vida, ya no solo sobre la salud de la madre, sino también sobre la del recién nacido.

Si hasta hoy el objetivo era alimentar adecuadamente a los bebés para que crecieran correctamente, ahora se sabe que algunos nutrientes también pueden ayudar a recudir el riesgo de algunas enfermedades a largo plazo. Es lo que los expertos llaman Programación Metabólica Temprana. Según apuntan algunos autores, una de las cosas interesantes de esta programación es que existen momentos concretos de la maduración de los bebés en los cuales la influencia de los diferentes nutrientes es máxima.

Por ello, te animamos a que te cuides desde el principio hasta el fin de este nuevo ciclo. Desde que estés planificando tener un bebé, hasta su nacimiento. De esta manera, contribuirás a su óptimo desarrollo y así tendrás la seguridad de que has hecho todo lo posible por fomentar su buen estado de salud. Te damos algunas pautas generales:

-          Intenta mantener el peso adecuado durante el embarazo , llevando una dieta con un aporte calórico controlado.

-          Aporta a tu dieta suficientes micronutrientes como vitaminas y minerales , ya que tienen una función importante en esta etapa. Los puedes obtener de alimentos como las frutas y las verduras.

-           Consume suficiente pescado . Te aportará vitaminas y minerales  y ácidos grasos omega-3.

-          Evita alimentos altos en grasas saturadas y sal, como las comidas preparadas o el fast-food.

-          Evita las bebidas alcohólicas.

-          No lleves una vida sedentaria, intenta hacer actividad física suave como caminar, yoga o natación. Esto te animará y te ayudará a fomentar un buen estado físico.

-          Hidrátate bien, toma mínimo 2 litros de agua al día.

-          Descansa, duerme mínimo 8 horas al día y te sentirás con más energía.

-          Pregunta a tu médico o especialista cualquier duda sobre tus nuevas necesidades nutricionales o hábitos que deberás adoptar en esta nueva etapa, para tu bienestar y el de tu bebé.