Durante la gestación se producen muchos cambios en los senos; son una de las partes del cuerpo que más afectada se ve ya que se tienen que preparar para la lactancia. Por eso, es conveniente que los cuides y los mimes en estos meses

Principales cambios

Aumento de tamaño: es uno de los primeros síntomas del embarazo: los senos crecen ya que se acumula grasa en los pechos y las glándulas mamarias aumentan considerablemente de tamaño.

  • Aparición de estrías: el crecimiento repentino de volumen puede hacer que la piel se rompa y aparezcan estrías.
  • Picazón: muchas mujeres también notan picazón debido, sobre todo, al estiramiento de la piel.
  • Venas más grandes: el volumen de sangre de la madre aumenta un 50% para poder alimentar y dar oxígeno al bebé.  Esto puede hacer que las venas del pecho se vuelvan más azuladas y se distingan mejor.
  • Las aréolas se vuelven más oscuras y aumentan su tamaño. Asimismo, las pequeñas glándulas de la superficie de las mismas se elevan formando unos pequeños bultitos (llamados tubérculos de Morgagni) que producen una sustancia aceitosa que protege los pezones. También el pezón crece y se torna más oscuro.
  • Mayor sensibilidad: el aumento de las hormonas hace que los pechos se noten más sensibles y duelan al tacto, se hinchen, etc.
  • Aunque aún falte para el parto, es posible que en ciertos momentos, si se estimula el pezón, se segregue algo de calostro.

Consejos y cuidados

  • Usa un sujetador especial desde el primer momento en que te empiecen a crecer los senos. Es importante que te adaptes a tu nueva talla. Es mejor que sea de algodón, con tirantes anchos y sin costuras. Hay muchos sujetadores especiales para el embarazo, la lactancia e incluso para dormir.
  • Hidrata bien la piel. Los picores, las estrías... se pueden evitar usando una hidratante a diario en los pechos. También puedes usar una crema antiestrías o una específica para el pecho.
  • Dúchate con agua tibia y, al terminar, aplica sobre cada pecho un chorro de agua fría para activar la circulación y tonificar la piel.
  • Si tienes el pezón plano o invertido, debes empezar ya a trabajar con él para que esté listo cuando llegue el momento de dar el pecho.
  • También puedes realizar algunos ejercicios sencillos para fortalecer los músculos del pecho y así evitar dolores y molestias. Por ejemplo, con la cabeza recta y la espalda derecha, une tus manos detrás de la espalda y estira los brazos hacia arriba y hacia atrás. Aguanta 10 segundos y luego relaja.