Durante el verano la piel está más expuesta a los efectos del sol, el cloro, la arena… lo que aumenta el riesgo de que se deshidrate, aparezcan grietas, manchas... que se ven acentuados por los cambios hormonales del embarazo. Por eso, es importante que dediques un tiempo a tu piel tras el verano.

 

¿Cómo cuidar la piel tras el verano?

1- Aparición de Melasmas o manchas en la piel

Suelen aparecer en el tercer mes de gestación, acentuándose progresivamente hasta tres meses después del parto. Son muy comunes en el embarazo: aparecen hasta en un 75% de embarazadas.

Se trata de una hiperpigmentación de la piel a causa de los cambios hormonales de estrógeno y progesterona, que favorecen el aumento de la actividad de los melanocitos, células que forman la melanina que se encarga de producir más pigmento (color), creando estas manchas oscuras. Suelen empeorar con el sol, por lo que debes evitar la exposición directa al sol en los meses de embarazo, sobre todo en la cara, y usar una crema fotoprotectora adecuada.

La mayoría de manchas desaparecen al dar a luz. Si no, puedes recurrir a cremas blanqueadoras o despigmentantes, siempre y cuando las uses una vez hayan pasado unos cuantos meses tras el parto.

 

2- Sequedad en la piel

El cloro de las piscinas, la arena de la playa, el sol, las cremas, los cambios de agua de un sitio a otro, los cambios en la dieta… todo afecta a nuestra piel, haciendo que se vuelva mucho más seca que de costumbre.

Para evitarlo, debes aplicarte todos los días, tras la ducha o el baño, una crema hidratante y nutritiva por todo el cuerpo, incluida la cara (donde debes usar una crema especial de cara).

El truco para lograr recuperar la piel es la regularidad y la constancia.

 

3- Grietas en los talones

Los pies son extremadamente sensibles, sobre todo la planta, ya que está repleta de vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas. Para evitar las grietas:

-Procura andar descalza siempre que sea posible por la hierba, la arena de la playa o las alfombras, ya que activa la circulación de la sangre y el pie transpira y descansa mejor.

-Si tienes callos o durezas, utiliza una piedra pómez cada dos o tres días para eliminarlos.

-Aplícate una crema hidratante específica, dándote masajes.

-Muy recomendable realizarse una pedicura, a poder ser cada 15 días. Simplemente con una lima o una piedra pómez puedes lograr una piel más suave. Otra opción es usar un exfoliante, ya sea para pies o el mismo que se usa para el cuerpo.

- Usa a diario una crema especial para las grietas. Si eres constante, verás que éstas desaparecerán rápidamente.

- Si estás en las últimas semanas de embarazo difícilmente te llegarás a los pies, por lo que tendrás que pedir ayuda a tu pareja. Aprovecha para un buen masaje relajante de pies.

 

 

Fuente:

- “Melasma”, Dr. M. Carreras, en Matronas Profesión 2003; vol 4, nº 11. file:///C:/Users/Razer/Downloads/vol4n11pag13-15.pdf

- Huggins-Cooper, Lynn, Maravillosamente embarazada (2005), Ed. Nautilus.