Los cortes de digestión no son un cuento de viejas, realmente pueden darse si se produce un cambio brusco de temperatura en el organismo después de comer. Evítalos siguiendo unos sencillos consejos.

Después de comer el flujo sanguíneo se redistribuye y se concentra en el aparato digestivo. Si mientras dura la digestión se produce un cambio brusco de temperatura en el cuerpo (por ejemplo, al entrar en una piscina), la sangre que está en esa zona ha de dirigirse hacia otros órganos para contrarrestar el efecto, lo que puede dar lugar a un corte de digestión.

Los síntomas principales de una hidrocución o corte de digestión son:

  • Mareos
  • Escalofríos
  • Náuseas
  • Sudores fríos
  • Calambres
  • Pérdida del conocimiento

Los cortes de digestión son más frecuentes si, tras una comida abundante rica en grasas, el niño se mete en el agua de la piscina de repente o realiza ejercicio físico intenso. También pueden aparecer los mismos síntomas si se ha estado mucho tiempo al sol con mucho calor y se produce una inmersión en agua muy fría, aunque no se haya comido justo antes.

Si se produce un corte de digestión se debe tumbar al niño y levantarle un poco las piernas para que la sangre vuelva a circular. Si vomita o tiene sudores fríos habrá que ponerle en una habitación bien ventilada en la que no haga calor y darle muchos líquidos, preferentemente agua o bebidas isotónicas. En una hora o así debería de encontrarse mejor, aunque deberá tener cuidado el resto del día para recuperarse bien.

¿Cómo evitarlo?

  • Después de una comida abundante, es mejor dejar pasar unas dos horas antes de hacer ejercicio físico intenso o sumergirse en agua muy fría.
  • Si el agua de la playa o la piscina no está muy fría no hace falta esperar tanto tiempo, aunque habrá que meterse poco a poco, mojándonos gradualmente la nuca, la tripa… para que el cuerpo se vaya acostumbrando a la nueva temperatura.
  • Nunca dejes al niño solo en el agua, hay que tenerle vigilado siempre por si le ocurre algo.