Durante la cuarentena o posparto hay que adoptar una serie de medidas de higiene para evitar infecciones ya que el cuello uterino no está cerrado totalmente. Una de ellas es evitar los baños de inmersión en piscinas o el mar.

Después del parto el organismo vuelve gradualmente a su estado anterior. El útero involuciona y vuelve a su tamaño, los órganos se recolocan, el cuello uterino se cierra, etc. Estos cambios tardan unos 40 días en producirse, durante los cuales es normal que sangres en lo que se conoce como loquios, que son los restos de la placenta y el revestimiento del útero. Una vez que los loquios cesan totalmente, se considera que el cuello del útero se ha cerrado.

Hasta ese momento, no se aconseja bañarse en la piscina ni en la playa ya que, al no estar cerrado el cuello, pueden entrar fácilmente bacterias al útero y causar una infección en el mismo. Además, durante este periodo es normal que tus defensas estén más bajas de lo normal, por lo que es más fácil que contraigas cualquier enfermedad. Tampoco deberías mantener relaciones sexuales hasta que el cuello no se haya cerrado.

Estas restricciones se aplican igualmente en caso de parto por cesárea.

Lo normal es que tengas una revisión con tu matrona o ginecólogo hacia el final de la cuarentena. Así se asegurarán de que todo va bien y del cuello uterino se ha cerrado y puedes volver a bañarte y mantener relaciones sexuales.

Durante la cuarentena es importante que te cuides mucho. Sigue una alimentación sana y equilibrada, intenta dormir lo más posible dadas las circunstancias y sigue tomando suplementos vitamínicos para que no te falten vitaminas ni minerales esenciales como el hierro.

 

 

Fuente:

- Smulders, Beatrijs (2010), Posparto seguro (madre y bebé), Ed. Medici.