Dependiendo de su edad, los niños han de tomar, cada día, una determinada cantidad de calcio. Un mineral imprescindible en cualquier época de la vida, pero vital en la niñez, cuando el crecimiento, la formación de los dientes y la correcta función de los sistemas nervioso y muscular se pueden ver comprometidos incluso si hay un pequeño déficit.

El 98% del calcio que ingerimos se almacena en los dientes y huesos. Como los huesos de los niños están creciendo constantemente, necesitan un aporte continuo de este mineral, aunque las cantidades recomendadas varían en función de su edad:

De 0 a 6 meses

Basta con 200 miligramos de calcio al día. Si es un bebé lactante no tienes de qué preocuparte; la leche materna aporta el calcio que el bebé necesita, y si lo alimentas con biberón, el pediatra controlará que la cantidad diaria que toma le está garantizando ese aporte (aunque es fácil hacer el cálculo mirando el prospecto de la leche). Hay que tener en cuenta que los niños prematuros, habitualmente, presentan mayores requerimientos de este mineral.

De 6 meses al año

270 miligramos/día es la cantidad recomendada. El niño a esta edad lo toma, básicamente, de la lactancia materna si sigue lactando o de la leche infantil que consume. A partir de los 10 meses, momento en el que se puede introducir el yogur en su dieta (siempre que lo recomiende el pediatra), es aun más fácil llegar a esos niveles.

A partir del año

Desde esta edad y hasta que cumpla tres, tu campeón necesita más de 500 miligramos de este mineral al día. Es importante que esta cantidad sea diaria porque a esta edad no se puede compensar la ingesta de un día con la de otro. Por eso, asegúrate de que cada jornada toma un gran vaso de leche, un yogur, un trozo de queso y unas natillas, por ejemplo. Aunque tampoco hay que agobiarse: hay muchas verduras como las espinacas o el brécol ricas en este mineral.

Recuerda que para que el calcio sea absorbido por su organismo, es fundamental que sus niveles de vitamina D estén correctos (la encontrarás en la yema de huevo, el pescado azul y el queso).

Hoy en día, la Asociación Española de Pediatría recomienda la suplementación con esta vitamina de aquellos lactantes alimentados al pecho de forma exclusiva o que consuman menos de 1 litro al día de leches infantiles. Una forma sencilla de conseguirlo es utilizando complementos alimenticios, como es el caso de DHAVit.