Sentarse les permite a los bebés observar el mundo desde una nueva perspectiva ya que antes solo podían mirar estando tumbados. Esta nueva habilidad es un gran avance en su desarrollo pero los expertos desaconsejan intentar que lo hagan antes de tiempo.

Las edades límite para que los bebés adquieran una nueva habilidad solo son orientativas, cada niño es diferente y puede tardar más o menos que otro en aprender algo nuevo, pero sí que nos permiten estar atentos y precavidos ante su desarrollo.

Lo más habitual es que entre el séptimo y el noveno mes el pequeño ya se siente de manera autónoma y pueda mantenerse en esa posición. Esto implica que sus músculos de la espalda y cuello ya están desarrollados y que en poco tiempo empezará a gatear.

¿Cómo aprenden a sentarse?

Lo primero que hay que saber es que es un error intentar que se siente antes de tiempo pues no estaremos dejando que sus músculos se desarrollen bien. Cuando el bebé está tumbado boca abajo y levanta la cabeza, él solo estará fortaleciendo su espalda pero si le mantenemos sentado con cojines su cuerpo no estará haciendo el esfuerzo necesario. Esto no implica que no podamos sentarle de vez en cuando pero lo mejor es que la mayor parte del tiempo esté tumbado boca abajo en el suelo o en un parque para que pueda ir explorando todo lo que le rodea.

El proceso de sentarse suele comenzar alrededor del cuarto mes, cuando los músculos del cuello comienzan a fortalecerse. Lo primero que empezará a hacer es mantener la cabeza y el tronco elevados apoyándose en sus bracitos. Entre los cinco y los siete meses ya tendrá la suficiente fuerza como para levantarse sólo y sentarse pero apenas tendrá equilibrio así que habrá que ponerle un cojín o almohada cerca por si se cae. Al principio apoyará las dos manos en el suelo para mantenerse erguido pero en poco tiempo levantará uno de los brazos para intentar coger algún objeto cercano.

A los ocho meses ya habrá aprendido a sentarse solito y sin ayuda y podrá estar en la misma posición periodos más largos de tiempo. Entre el octavo y el noveno mes ya habrá perfeccionado la técnica y logrado sus objetivos: el bebé se sentará perfectamente y sin apoyo.

Aunque estas fechas son orientativas y cada bebé sigue su propio ritmo, si a los cuatro o cinco meses el pequeño no ha conseguido mantener la cabeza y el torso elevados se debería acudir al pediatra para descartar cualquier problema. Lo mismo habría que hacer si entre el noveno y décimo mes no consigue mantenerse sentado. Es fundamental que los niños aprendan a sentarse a la perfección y hayan fortalecido bien sus músculos pues este será el paso previo a su siguiente habilidad: gatear.

Un poco de ayuda

Aunque no debemos obligarle a que se siente antes de tiempo, sí que podemos ayudarle y hacer juegos con él para que vaya fortaleciendo su columna, por ejemplo: cuando esté tumbado boca arriba podemos tirarle de manera suave de los bracitos para que se esfuerce en levantarse o también podemos enseñarle algún juguete que le guste para que intente alcanzarlo; esto se puede hacer cuando esté tumbado o cuando esté perfeccionado la técnica de sentarse. También es buena idea colocarle en nuestro regazo y jugar a juegos con él en los que tenga que moverse.