Los bebés nacen con el “reflejo de agarre”. En un principio se trata de algo instintivo e involuntario, pero a partir de los tres meses empiezan a mejorar su desarrollo motor fino y coordinación mano-ojo.

Desde el nacimiento, los bebés cuentan con el reflejo de agarre, pero este es involuntario en sus primeros dos meses. Es a partir de las 12 semanas cuando el bebé empieza a practicar los mecanismos que le llevarán a adquirir, alrededor de los 12 meses, la habilidad de coger y sostener objetos.

Verás cómo se fija en un objeto que le llame la atención y dirige sus manos a él. Aún no podrá cogerlo, sino que se limitará a empujarlo, dar manotazos o tocarlo, pero esto indicará que su coordinación mano-ojo está mejorando y, por tanto, está trabajando en su desarrollo motor fino.

Entre los 4 y 8 meses, los bebés empiezan a agarrar objetos que no pesan demasiado o, cuando ya hayan desarrollado más la destreza de sus dedos, objetos pequeños. Este es el momento en que se empiezan a llevar objetos a la boca, por lo que conviene vigilar esta nueva habilidad.

A medida que se acerque al año, irá perfeccionando su agarre de pinza (utilizando pulgar y resto de dedos para coger objetos). Así, podrá sostener la cuchara en la comida, aunque a lo mejor prefiere comer con los dedos.

Una vez que haya perfeccionado su habilidad de coger y sostener objetos, le encantará lanzarlos y tirarlos. A pesar de que pueda resultar algo impráctico para los padres, es una buena forma de que ponga a prueba su entorno y desarrolle su capacidad motriz. Dentro de poco empezará a hacer garabatos y, con el tiempo, a escribir y dibujar.