Esta prueba prenatal se basa en la extracción de una pequeña muestra de sangre del cordón umbilical para su posterior análisis.

La cordocentesis es una prueba de diagnóstico por la que se obtiene una pequeña muestra de sangre del feto a través del cordón umbilical. Se realiza a partir del segundo trimestre de embarazo, cuando el cordón ya tiene un grosor seguro para este procedimiento. 

¿Cuándo y por qué se realiza?

Esta prueba se realiza a partir de la semana 18-20, para estudiar los cromosomas del feto, analizar su sangre cuando hay sospecha de anemia o bajos niveles de plaquetas o cuando la amniocentesis (recogida y análisis de una muestra de líquido amniótico) no es posible por una cuestión de tiempo (se hace entre las semanas 15-18)

¿Cómo se hace?

Antes de la cordocentesis, se hace una ecografía detallada para medir al feto, la placenta y la localización del cordón umbilical. Después se hace la punción con una fina aguja y con la guía de la ecografía. Esta se hace en la parte del cordón más cercana a la placenta, para garantizar la seguridad del bebé. Se suelen extraer 3-5 mililitros de sangre del cordón y el procedimiento no suele tardar más de media hora, tras la que la madre debe reposar unas 48 horas. Los resultados de la prueba suelen llegar en menos de una semana.

Riesgos

Los más frecuentes son los de hemorragia o bradicardia (el corazón late más lento), pero en ambos casos no suelen presentar complicaciones y se resuelven por sí solos (la hemorragia es momentánea y el corazón vuelve al ritmo normal). El riesgo de aborto es una complicación rara en los casos de cordocentesis, con una tasa de 3 de cada 100.